• El presidente del CCPN invoca la unidad partidaria y llama a cerrar las heridas que quedaron de las pasadas elecciones internas.
  • Convencionales lo autorizan para reformar los procedimientos de elección interna y separar a dirigentes que contribuyeron a la derrota en las pasadas elecciones.
11 de marzo de 2006
Por Dagoberto Rodríguez
drodriguez@proceso.hn
Expulsión de malos dirigentes
Encendido discurso
Defensa partidaria

Tegucigalpa - Con un unánime mandato a sus autoridades partidarias para que procedan a ejecutar los cambios legales, de estructuras y de su dirigencia que sean pertinentes para recuperar el poder de la nación en noviembre del 2009, el Partido Nacional cerró hoy su convención ordinaria bautizada “Hacia un nuevo camino por las mayorías”.

Con este cometido, el actual presidente del Comité Central del Partido Nacional (CCPN) y ex aspirante a la presidencia, Porfirio “Pepe” Lobo, recibió plenos poderes de los convencionales para hacer una revisión de las leyes de este instituto político y proceder a realizar los cambios de todos aquellos dirigentes que no cumplieron en la pasada campaña electoral.

El evento político del principal partido opositor, que no contó con la concurrencia de los últimos cuatro años, posiblemente por encontrarse en la llanura, inició al filo de ocho de la mañana con la preconvención, en donde los delegados de los 18 departamentos del país afinaron las mociones y propuestas a presentar en el seno de la asamblea.

A eso de las diez de la mañana y minutos antes de arrancar la convención, un grupo de eufóricos activistas, a quienes se les impedía el ingreso, irrumpieron a la fuerza y prácticamente violentaron los portones del Comité Central del Partido Nacional, entrando en tropel al auditorio en donde se encontraban los dirigentes políticos reunidos.

La convención congregó a los principales líderes del nacionalismo, entre ellos, el alcalde Ricardo Álvarez; el ex presidente Rafael Leonardo Callejas; la ex presidenciable Nora de Melgar; y los ex precandidatos presidenciales, Gilberto Goldstein, Jesús Flores y Miguel Rodrigo Pastor, cuya gestión como alcalde ha sido duramente cuestionada por los miembros de su propio partido.

En el evento, circularon varios comunicados atribuidos a la Asociación Patriótica Nacionalista y otra facción interna, en los que demandaban la expulsión partidaria del señor Mario Facussé, a quien señalaron de confabularse con los liberales en detrimento de los intereses partidarios; en una hoja anónima se denunciaron despidos de nacionalistas en la Alcaldía capitalina y en otra hoja se le atribuía a un grupo de personas la derrota de Pepe Lobo en las elecciones de noviembre pasado.
La asamblea partidaria arrancó al filo de las 11:00 de la mañana con el nombramiento de la directiva provisional y en propiedad de la convención, cargos que recayeron en los dirigentes Arturo “Tucky” Bendaña, ex candidato a la alcaldía de San Pedro Sula; Dagoberto Castellanos, Víctor Argeñal, Gladys Aurora López, Reynaldo Ecónomo y Jackeline Caballero.

En cierto momento, uno de los convencionales arrebató el micrófono al maestro de ceremonias y rechazó la designación de la directiva, alegando una imposición de las autoridades del partido, malestar que encontró eco en una parte de la asamblea reunida en el inmueble, pero que no fue considerada por la mesa principal que dirigía la reunión.
Porfirio Lobo juramenta la directiva de la Convención, que presidió Arturo Bendaña.

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Expulsión de malos dirigentes
Al cedérsele la palabra, el convencional por Copán, Gustavo Aparicio Ortega, denunció que en el pasado proceso eleccionario hubo personajes que no defendieron los intereses del partido, tanto en el Tribunal Supremo Electoral (TSE) como en el Registro Nacional de las Personas (RNP), y que se sometieron a los designios del partido vencedor.

Ortega, además, acusó a la comisión que dirigió la pasada campaña nacionalista de prepotente y altanera que en vez de sumar las voluntades de la familia nacionalista, ahuyentaron con arrogancia a miles de correligionarios y a ello se sumaron las autoridades que actuaron como cómplices del descalabro.

En función de eso, el dirigente pidió la dimisión inmediata de “todas aquellas personas que con su actitud pasiva, cómplices y antinacionalista propiciaron el descalabro que ha sufrido nuestro partido y consideramos que en el mismo debe haber un profundo cambio para orientarlo hacia un nuevo camino de las mayorías”.

Agregó que el Partido Nacional debe realizar una profunda y urgente transformación de sus estructuras como en su desempeño, imponiendo su trascendental e histórico postulado de “justicia con libertad y democracia” orientado a un nuevo camino hacia las mayorías y, además, sacudirse de los dirigentes cuestionados, los ricos y grupos de poder que le han hecho tanto daño.

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Encendido discurso
Por su lado, el ex presidente Rafael Leonardo Callejas, en un encendido discurso, volvió a demostrar sus dotes de convencimiento al llamar a los congregados a otorgar plenos poderes al presidente del partido, Porfirio Lobo, para que proceda a hacer los cambios que este instituto político requiere para volver al poder de la nación.

En su aplaudida arenga, Callejas recordó que en las pasadas elecciones la participación de los nacionalistas se redujo en 110 mil votos, pero libró de responsabilidad de la derrota al candidato presidencial.

Dijo que esta nueva etapa, demanda modificaciones extraordinarias en la conducción del partido y pidió a los convencionales a autorizar al presidente del CCPN para reformar todas las estructuras del Partido Nacional.

El discurso del ex presidente Rafael Callejas encendió a las huestes nacionalistas.
“Démosle ese poder a ´Pepe` Lobo para que analice municipio por municipio, departamento por departamento, para que mire los resultados electorales, para que sepa realmente que aconteció en cada una de nuestras instancias políticas y aquel ciudadano que se proyectó a un cargo de elección y no obtuvo los resultados que ameritaban, debe ser sustituido de su cargo”.

Propuso reformar los procedimientos de elección interna del PN y si es necesario la Ley Electoral y de las Organizaciones Políticas, para evitar la confrontación y los conflictos de carácter personal que se dieron en las elecciones internas.

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Defensa partidaria

La convención cerró con el discurso del presidente del CCPN, Porfirio Lobo, quien no ocultó su aspiración de buscar nuevamente la presidencia de la República, al señalar que el PN se va organizar, defenderá el voto en las urnas y “jamás nos dejaremos robar una elección”.

Dijo que pese a los resultados adversos en la pasada contienda electoral y las fuerzas endógenas y exógenas que conspiraron en su contra, este instituto político salió más fortalecido y destacó que frente a eso prevaleció el interés por la paz de Honduras.

El ex aspirante presidencial añadió que jamás volverá a insistir en la pena de muerte, ya que ese es un tema cerrado, en el que el pueblo hondureño ya decidió. “Todos hemos cometido errores, pero esto nos debe servir como enseñanza para volver al poder en el 2009".

En ese sentido, Lobo Sosa invocó la unidad partidaria y dijo que nunca más se deben permitir las divisiones y las confrontaciones. “Que todas las heridas sanen para siempre y jamás debe volverse a atentar contra la unidad del partido”.

Respecto a la oposición política, manifestó que su partido concederá al gobierno un tiempo prudencial para que haga las grandes transformaciones que requiere Honduras en un ambiente de paz y democracia, pero se pedirá cuentas cuando no se vaya por ese camino.
Las autoridades del Partido dieron poderes plenos a "Pepe" Lobo para ejecutar las reformas del partido.

Además, advirtió que no permitirá que la Ley Predial, aprobada en su gestión como presidente del Congreso Nacional, sea trastocada o abandonada y que la Ley Antimaras y otras iniciativas de beneficio para el pueblo hondureño, sean derogadas.

Finalmente, el presidente del CCPN apuntó que a Honduras no le hace bien la división y el odio, por lo que pidió al gobierno liberal poner un alto a la persecución contra los nacionalistas que laboran en la administración pública y que por lo menos se le respeten sus empleos o se les cancelen sus derechos laborales.

La Convención se cerró con el voto unánime de los convencionales nacionalistas para que la autoridad partidaria ejecute los cambios que sean necesarios para recuperar el poder de la nación en las elecciones de noviembre del 2009.

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