“El
hombre es el único animal que, en lugar de adaptarse al
entorno, adapta el entorno así mismo”. “El
ser humano es la única especie que practica el sexo sin
una finalidad abierta de reproducirse”. “El hombre
posee el lenguaje, una capacidad de abstracción única
en la especie”… Muchas de estas máximas, unas
más ciertas que otras, no tienen en cuenta que la capacidad
de planificar el futuro – una de las grandes bazas del ser
humano es la previsión- ya existía en los grandes
simios hace 14 millones de años, contrariamente a la opinión
de algunos autores que señalan que es una habilidad humana.
DE
LOS CUATRO GRANDES… Así lo sostenía el investigador
del Instituto Max Planck de Antropología de la Evolución
de Leipzig José Call. Según explicó a Efe
el investigador, el equipo en el que él trabaja ha comprobado
que tanto los bonobos, que con los chimpancés son los más
cercanos al hombre en la cadena evolutiva, como los orangutanes,
que son los más lejanos, pueden planear acciones, puesto
que se les presentan problemas y son capaces de solucionarlos.
El
asunto radica, según Call, en que si sólo los humanos
fueran capaces de solucionarlos, la evolución de esta capacidad
se situaría entre 5 y 7 millones de años atrás;
si lo hicieran los bonobos y humanos se situaría en 10
millones de años y al hacerlo también los orangutanes,
esta evolución se fecha hace 14 millones de años.