En
una visita a Brasilia, Iglesias consideró que "dos
movimientos caracterizan el momento actual en América Latina:
por una parte, una cierta pluralidad de intereses por profundizar
la integración en sus distintas formas, más allá
de lo comercial; y por la otra tensiones y dificultades propias
de estos procesos".
El
titular de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB)
indicó en entrevista con EFE que los problemas pasan por
las diferentes visiones que hay sobre la integración y
el cúmulo de iniciativas, pero destacó que la región
vive "uno de sus momentos más ricos".
Valoró
positivamente "las grandes iniciativas energéticas,
como el llamado 'anillo del sur' o el 'gasoducto del sur', pero
también otras muy importantes en términos de infraestructura,
comunicación y transporte".
Según
Iglesias, "esta región tiene una dotación espectacular
de la providencia en materia energética" y esa cuestión
debe estar en medio del debate, pues es el "gran asunto del
mundo en este siglo".
Iglesias
admitió que esos grandes proyectos se debaten en medio
de "dificultades sobre algunos aspectos de la integración",
pero subrayó que "estos procesos nunca son lineales
y siempre van por rutas difíciles".
En
su opinión, en América Latina se ha entendido finalmente
que la integración "va más allá de cualquier
gobierno", y ese es un punto definitivo para avanzar con
fuerza hacia una mayor unidad regional.
Visita a Brasil
Sobre su visita a Brasilia, explicó que tiene el objetivo
de informar al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva sobre
la marcha de la SEGIP y preparar la agenda de la XVI Cumbre Iberoamericana,
que se celebrará en octubre en Montevideo.
Iglesias
valoró el hecho de que Iberoamérica se haya decidido
a discutir el drama que esconden las migraciones, que, en su opinión,
será "uno de los puntos más destacados en la
agenda".
Explicó
que en una reunión que se celebrará en Madrid en
junio próximo habrá una primera discusión,
en la que se analizarán las diferentes políticas
migratorias que existen en la comunidad, a fin de "mejorarlas
y aproximarlas hacia una visión más humanizadora".
Iglesias
dijo que la intención es que esas políticas tiendan
a "la defensa de los derechos" de los millones de inmigrantes
iberoamericanos y "a una incorporación más
activa a las sociedades a las que llegan".
Dijo
además que otros asuntos centrales en Montevideo deberán
ser "la democratización del crédito en la región,
la promoción de la inversión en turismo, los programas
de alfabetización en que ya trabaja la SEGIP y el canje
de deuda por inversión en educación".
Sobre
esta última propuesta, indicó que se ha empezado
a trabajar con la deuda de los países latinoamericanos
con España, que calculó en 300 millones de dólares,
pero dijo que otras naciones acreedoras están interesadas
en el proyecto, incluidos algunos de los miembros del Club de
París.
"Si
este plan tiene resultados prácticos y concretos, será
un aliciente para que otros países se incorporen al proceso",
apuntó.
Según
Iglesias, con ese tipo de acciones se comenzará a cambiar
el perfil de las cumbres iberoamericanas, que habían comenzado
a sufrir cierta fatiga y a caer en la retórica.
"Queremos que estos encuentros tengan aterrizajes concretos,
que lleguen a la sociedad y superen la etapa de las declaraciones
para entrar en una etapa de proposiciones y realidades",
afirmó.
Se
trata ahora, según resumió en una frase, "de
bajar la cumbre a la tierra". EFE