El
féretro ha sido instalado después del mediodía
en el Museo de la Revolución, contiguo a la residencia
en el barrio de elite de Dedinje en la que Milosevic fue arrestado
en la madrugada del uno de abril del 2001, tres meses antes de
que fuera extraditado al Tribunal Penal Internacional para la
antigua Yugoslavia (TPIY).
Cubierto
con la bandera de Serbia y una corona de rosas rojas, el ataúd
ha sido expuesto en una amplia sala de exposiciones y frente al
mismo se ha colocado una gran foto de Milosevic y un cartel en
el que están inscritos su nombre y las fechas de nacimiento
y muerte, mientras que detrás se encuentran la banderas
nacionales.
Junto
al féretro están de pie, velando de forma solemne,
los máximos cargos del Partido Socialista de Serbia (SPS),
del que Milosevic fue fundador y líder.
Unos
mil seguidores formaron una fila ante el museo ya varias horas
antes y esperaban pacientes, con flores, velas y fotos del fallecido
ex presidente en las manos, para rendirle homenaje.
"Que
vean qué es Serbia y cómo se lamenta la pérdida
de un gran hombre", comentó a EFE Jovan, un mecánico
de 57 años, mirando hacia el numeroso grupo de periodistas
extranjeros que, junto con sus colegas locales, también
acudieron al lugar.
"Vine
para ver a nuestro héroe", destacó Persa, un
ama de casa de 63 años, mientras Jagoda, una jubilada,
afirmó que Milosevic era "la personalidad más
grande de la historia mundial" y expresó su irritación
por la presencia de los medios extranjeros.
En
otra parte de la ciudad, Stevan, de 38 años, dijo a EFE
que no tiene la intención de rendir homenaje al ex presidente
y que no ve la hora de que "termine todo ese circo".
"No
entiendo a esas viejas que lloran por Milosevic, cuando él
nos arrebató a todos 15 años de vida", agregó.
Mientras
tanto, la directora del complejo al que pertenece el Museo, Ljiljana
Cetinic, protestó porque la Dirección para las propiedades
de la república permitió que esa sala de exposiciones
sea convertida en capilla ardiente.
Cetinic
afirmó que con ello "se perjudica la autonomía
de esta institución cultural y de la cultura en general
y se ponen de una forma fea en función de la política
diaria", al tiempo que exigió una reacción
de la opinión pública y del Gobierno.
Milosevic
murió el sábado pasado en su celda de la prisión
del TPIY, en La Haya, que le juzgaba desde febrero del 2002 por
su responsabilidad en los crímenes de guerra cometidos
en Bosnia, Croacia y Kosovo.
El
féretro con sus restos mortales fue transportado a Belgrado
en la tarde del miércoles en un vuelo regular de la compañía
aérea serbia JAT y hasta el traslado al museo permaneció
en una morgue privada en el centro de la capital.
El
cadáver de Milosevic estará expuesto en el museo
hasta el mediodía del sábado, cuando se celebrará
la ceremonia de la última despedida frente a la sede del
Parlamento de Serbia y Montenegro, en el centro de la capital.
Milosevic
-que fue presidente de Serbia y luego de Yugoslavia (actual Serbia
y Montenegro) entre 1987 y 2000- será enterrado el sábado
por la tarde en los jardines de su casa familiar en su ciudad
natal de Pozarevac, a unos 70 kilómetros al sureste de
Belgrado.
El
SPS instó a los ciudadanos y a los medios a que durante
esa jornada se comporten como si fuera día de luto, y sus
líderes dijeron que esperan que el ex presidente reciba
en la capital una multitudinaria "despedida popular".
Los
socialistas, que inicialmente exigieron que su líder fuera
enterrado en la capital con todos los honores de Estado, lo que
fue rechazado por el Gobierno, ahora aseguran que el deseo del
propio Milosevic era recibir sepultura en su ciudad natal.
El
vicepresidente del SPS Milorad Vucelic anunció que mañana
llegará a Belgrado la viuda del ex presidente, Mirjana
Markovic, quien en el 2003 abandonó Serbia y se estableció
presumiblemente en Rusia.
Se
espera que al sepelio asistan también su hija Marija, que
vive en Montenegro, y su hijo Marko, que huyó del país
unas horas después de que su padre perdiera el poder, en
octubre del 2000.
Marko
recogió el martes el cadáver de Milosevic en La
Haya y al día siguiente volvió a Moscú. EFE