Los
autores, vestidos con falsos uniformes policiales, habían
montado un control de carreteras en el que esperaban a sus víctimas.
Tras
el ataque, que dejó también numerosos heridos, huyeron
de nuevo a Afganistán, dijo Muqadam en unas declaraciones
a la televisión pública.
"Para
nosotros está clara la relación entre este grupo
terrorista con los servicios (secretos) extranjeros y en concreto
los ocupantes de Irak", dijo el general Moqadam en alusión
a Estados Unidos y al Reino Unido.
Además,
aseguró que estos países también son los
culpables de los frecuentes incidentes violentos que se registran
en la región suroccidental de Juzestán, donde se
asienta la minoría árabe.
La
misma tesis fue repetida por el Consejero de Seguridad de la región,
Ali Sadeqi: "El imperialismo esta intentando sacar beneficios
atizando las diferencias étnicas y religiosas en esta provincia
con particularidades (étnicas)", dijo.
El
ataque de ayer tuvo lugar en Beluchistán, una zona poblada
principalmente por suníes (minoritarios en Irán)
y que vive en gran parte del contrabando de heroína del
vecino Afganistán.
Según
el diario "Baztab", los 22 muertos pertenecen en su
totalidad a un convoy oficial de la gobernación de la región
de Sistan-i-Beluchistán.
El
diario añade que el convoy de cargos de la región
se desplazaba entre las ciudades de Zahedan y Zabol tras haber
participado en una ceremonia de homenaje a los mártires.
El
gobernador Hasan Ali Nuri se encuentra muy grave, con cinco balazos
alojados en su cuerpo, mientras que uno de los máximos
responsables de seguridad de Zahedan resultó muerto. EFE