La
decisión de desestimar el caso, anunciada ayer por el Tribunal
Supremo afgano y basada en las dudas sobre la capacidad mental
de Rahman, le ha convertido en "un hombre libre", según
aseguró hoy a EFE el vicefiscal general de Afganistán,
Mohammed Eshaq Aloko.
Aloko
indicó que Rahman lleva más de un mes detenido sin
sentencia, el máximo que permiten las leyes afganas, pero
explicó que sigue bajo custodia policial por "su seguridad",
debido a que se duda de su capacidad mental y se temen posibles
represalias.
Aunque
su caso ha despertado las simpatías del mundo occidental,
en Afganistán, una República Islámica cuya
Constitución se rige por la ley coránica Sharia,
la mayoría de la población está a favor de
que sea ejecutado, el castigo que prevé esa legislación.
Hoy,
más de 500 personas, en su mayoría clérigos,
se manifestaron en la ciudad de Mazar-e-Sharif (norte de Afganistán)
contra la posible liberación de Abdul Rahman y para pedir
su condena a la pena capital, dijeron a EFE fuentes policiales.
Convocada
por los ulemas afganos, la marcha se desarrolló durante
unas tres horas sin que se registrasen incidentes, aunque siempre
bajo una fuerte protección policial para "evitar posibles
tensiones", según esas fuentes.
Los
manifestantes gritaron consignas contra los países occidentales,
que en los últimos días presionaron fuertemente
por la liberación del converso. Algunos habían llegado
a sugerir que podrían retirar su ayuda económica
a Afganistán si era ejecutado.
Entre
otras, se gritaron frases como "Muerte a Estados Unidos",
"Muerte a Bush" o "No aceptaremos presiones",
mientras algunos de los clérigos reclamaban al Gobierno
de Hamid Karzai que interviniese para asegurar la condena a la
pena capital de Rahman.
El
Gobierno afgano, que necesita imperiosamente la ayuda internacional,
se ha visto presionado por sus principales aliados -EEUU, Canadá,
la Unión Europea (UE), entre otros-, pero también
por los islamistas más radicales, que piden una aplicación
a ultranza de la ley coránica.
El
presidente Karzai se interesó personalmente por el caso,
según fuentes oficiales, y ahora espera que el impacto
de la posible liberación de Rahman no sea excesivo.
Abdul
Rahman, de 41 años, se convirtió al cristianismo
cuando tenía 25 y fue acusado de apostasía por "rechazar
el Islam", delito que en Afganistán se castiga con
la ejecución.
Su
caso fue desestimado ayer alegando dudas sobre su estado mental
y su nacionalidad (vivió nueve años en Alemania)
y ahora lo previsible es que sea enviado al extranjero.
Rahman
está siendo sometido hoy a un chequeo médico para
determinar si tiene problemas mentales, como han señalado
el juez y el fiscal, además de su propia familia.
El
vicefiscal general indicó a EFE que esos test podrían
durar varios días y que existe la posibilidad de que Rahman
sea enviado al extranjero, si los médicos determinan que
no tienen medios para tratarlo en Afganistán.
Musulmanes
radicales han prometido que lo matarán por su "ofensa
al Islam", algo que ha sido azuzado por algunos ulemas de
mezquitas de distintas partes del país.
El
mulá Abdul Raous recordó hoy que la pena de muerte
es el castigo que prevén las leyes islámicas, si
bien admitió que la Sharia no puede aplicarse en casos
de enfermos mentales.
"De
momento, no sabemos si esto es sólo una salida que se ha
buscado para lograr su liberación pero, si es así,
entonces Afganistán debería reaccionar", apuntó
el ulema.
Entre
otros, habían intercedido por Rahman el presidente de EEUU,
George W. Bush, y el papa Benedicto XVI, además de la Presidencia
austríaca de la Unión Europea (UE) y representantes
de los Gobiernos de Alemania, Italia, el Reino Unido y Canadá.
Abdul
Rahman fue detenido en febrero pasado por "rechazar el Islam"
a instancias de la policía, que encontró una Biblia
en su casa después de que su familia lo denunciase a causa
de una disputa por la custodia de sus dos hijas. EFE