El
jefe del Ejecutivo hizo estas declaraciones en medio de una caldeada
campaña electoral para las legislativas del 9 y 10 de abril,
caracterizada por las frecuentes salidas de tono y ataques cruzados
entre la coalición conservadora que lidera Berlusconi y
la alianza progresista de Romano Prodi.
"No
queremos una Italia pluricultural ni pluriétnica. Estamos
orgullosos de nuestra cultura y nuestras tradiciones", dijo
el jefe del Gobierno en una intervención en "Radio
Anch'io", en la que matizó que Italia sí acoge
a aquellos extranjeros "que huyen de países en los
que su libertad está amenazada".
"Pero
decimos no a aquellos extranjeros que quieren venir a Italia a
hacer daño a los italianos", subrayó.
El
primer ministro aseguró además que sintió
"un escalofrío" cuando el líder comunista
Oliviero Diliberto indicó que en 50 años la mitad
de los estudiantes del país serán musulmanes.
Reconoció,
eso sí, que Italia "necesita trabajadores extranjeros"
e insistió en que el centroderecha quiere mantener operativos
los centros de acogida temporal existentes en el sur de Italia,
donde cada año recalan millares de inmigrantes indocumentados
procedentes del norte de Africa.
Las
palabras de Berlusconi fueron aplaudidas por el representante
de la Liga Norte Roberto Calderoli, que dimitió de su cargo
el pasado febrero tras provocar una oleada de críticas
por mostrar en televisión una camiseta estampada con una
de las polémicas caricaturas del profeta Mahoma.
"Nuestros
valores, nuestra identidad, nuestra historia y nuestro patrimonio
debe ser defendido, porque es el bien más importante que
tenemos", dijo el representante de la Liga Norte, cuyo principal
dirigente, Umberto Bossi, propuso en una ocasión recibir
"a cañonazos" a los inmigrantes clandestinos.
La
oposición de centroizquierda, por su parte, rechazó
las declaraciones de Berlusconi y denunció que "atentan
contra la convivencia".
Así
lo aseguró la representante de Demócratas de Izquierda
(DS) Livia Turco, que insistió en que, de ganar las elecciones,
la alianza progresista abolirá la actual ley sobre inmigración,
considerada de las más restrictivas de Europa, para garantizar
"la convivencia y la comprensión recíproca".
También
el líder del minoritario partido democristiano Udeur, Clemente
Mastella, calificó de "gravísima" la postura
de Berlusconi y recordó la "riqueza" que proviene
de la mezcla de culturas. EFE