La
entrada en funciones del nuevo Ejecutivo pone fin a un período
de dos meses de transición, en la que la ambigüedad
ha dominado el plano político, con un Hamás vencedor
en los comicios legislativos de enero pasado, pero con una Autoridad
Nacional Palestina (ANP) que seguía dominada aún
por la vieja guardia de jerarcas.
Esta
situación ha permitido hasta la fecha que la comunidad
internacional siguiera proporcionando ayudas financieras a los
palestinos, bajo el pretexto de que aún no eran gobernados
por el grupo que obtuvo el favor de la mayoría del electorado.
Sin
embargo, a partir de hoy se abre una nueva época llena
de retos para el nuevo gabinete palestino de Hamás, en
particular porque al ser considerado organización terrorista
por EEUU y la UE, se enfrenta a más obstáculos que
facilidades en su desempeño.
Israel
suspendió la transferencia de decenas de millones de dólares
que recauda mensualmente en concepto de aranceles aduaneros a
la ANP tras la victoria de Hamás en las legislativas.
Y
según han indicado hoy fuentes del Ministerio israelí
de Exteriores, el Gobierno estudia promover sanciones adicionales,
una medida que podría ser analizada en el próximo
Consejo de Ministros.
Asimismo,
EEUU limita en la actualidad las ayudas a la población
palestina a través de organizaciones humanitarias por medio
de su agencia de cooperación internacional USAID.
El
nuevo jefe del Gobierno y dirigente del grupo islámico,
Ismail Haniye, fue el primero en jurar su cargo esta tarde, y
tras él procedieron a hacer lo propio el resto de los ministros,
en su mayoría miembros de Hamás, además de
tecnócratas e independientes.
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"Juro
ante Alá el grande, ser fiel a nuestro hogar nacional,
a nuestros lugares sagrados, a nuestro pueblo, a su herencia
nacional y respetar la ley y el sistema constitucional,
así como proteger el interés del pueblo palestino,
Alá es mi testigo", afirmó Haniye ante
Abás, apoyando su mano derecha en un Corán. |
Tras
la ceremonia, los ministros se alinearon junto al presidente palestino
para la primera foto del Gobierno en pleno ante los medios de
comunicación.
Hamás
cuenta con 74 de los 132 diputados del Consejo Legislativo palestino
(Parlamento) y con la aprobación de su Gobierno y la entrada
en funciones, ha superado ya todas las barreras internas que prevalecían
hasta la fecha para poder llevar adelante su programa político,
que de momento, no contempla entablar negociaciones con Israel.
El
nuevo Ejecutivo palestino entra en funciones un día después
de las elecciones generales israelíes, en las que el partido
de centro-derecha Kadima se ha hecho con la mayoría de
los sufragios.
Haniye
advertía ayer a Israel de que no lleve adelante ningún
plan de retirada de forma unilateral porque con ello no traerá
la paz a la región.
"Cualquier
gobierno israelí que no reconozca el derecho de los palestinos
a un Estado independiente con Jerusalén como capital no
conseguirá traer ni la paz ni la seguridad a Oriente Medio",
aseguró Haniye.
El
dirigente palestino rechazó el plan que propone el primer
ministro israelí en funciones y líder de Kadima,
Ehud Olmert, para "fijar las fronteras de Israel a expensas
de los territorios palestinos ocupados".
En
este sentido subrayó que: "cualquier plan de desconexión
sin el consentimiento de los palestinos será rechazado
por mi gobierno".
De
los 24 ministros del nuevo Ejecutivo palestino, 14 han cumplido
penas de prisión en Israel, y se incluyen asimismo un cristiano
y una mujer.
Entre
las figuras destacadas se encuentra el ministro de Asuntos Exteriores,
y viceprimer ministro, Mahmud Azahar, y el de Finanzas, Omar Abdel
Razek, un profesor universitario de economía, liberado
recientemente de una prisión israelí.
El
presidente palestino, líder de Al-Fatah -principal partido
de la oposición palestina-, fue el encargado de conducir
la ceremonia y su inexpresivo rostro quedó patente durante
la jura de los ministros de Hamás, aunque según
dicta el protocolo, besó en la mejilla al flamante primer
ministro. EFE