El
presidente de EEUU, George W. Bush, afirmó que la justicia
social en la región va de la mano del libre comercio y
que los tres países deben "trabajar duro para lograr
unas fronteras más seguras".
No
puede haber seguridad sin prosperidad y el robustecimiento de
las economías "depende del imperio de la ley...(porque)
eso crea condiciones para el crecimiento económico",
dijo Busah en una rueda de prensa en la que dominó el tema
de la inmigración y la seguridad.
Mientras
el Congreso de su país debate la reforma del sistema de
inmigración, el mandatario estadounidense evadió
contestar si vetará cualquier proyecto de ley que no incluya
un programa de trabajadores temporales, como él propuso
en enero de 2004.
El
Gobierno mexicano, que ha presionado a favor de un acuerdo migratorio
con EEUU desde hace cinco años, ha enviado un mensaje inequívoco
a la opinión pública de que "México
tiene una responsabilidad de asegurar la frontera", dijo
Bush.
Manifestó
su optimismo de que el Congreso de EEUU logrará un consenso
para aprobar una reforma migratoria integral y aseguró
que "estamos registrando avances".
Bush
hizo esas declaraciones en una rueda de prensa conjunta con el
presidente mexicano, Vicente Fox, y el primer ministro canadiense,
Stephen Harper, al concluir su encuentro en el balneario turístico
de Cancún.
La
reunión sirvió para repasar los logros y retos de
la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del
Norte (ASPAN), establecida en marzo de 2005.
La
ASPAN es una iniciativa que busca fomentar la competitividad de
Norteamérica frente a otros bloques comerciales.
Al
repasar los logros de la reunión, Fox dijo que acordó
con Bush y Harper fomentar el desarrollo económico en Centroamérica
y el Caribe, realizar estudios de infraestructura fronteriza y
modernizar las fronteras a través de la tecnología.
"La
seguridad es fundamental para nuestro desarrollo futuro",
declaró Fox, quien afirmó que "ahora tenemos
una alianza tanto para la seguridad como para la prosperidad,
la una tan importante como la otra".
Por
su parte, el primer ministro canadiense aludió también
a las cuestiones migratorias e indicó que expresó
a Bush su preocupación por los nuevos reglamentos en EEUU
que exigirán, a partir del 31 de diciembre, un pasaporte
para cruzar la frontera entre los dos países.
Hasta
ahora no era necesario un pasaporte y bastaba con mostrar un documento
de identidad como el permiso de conducir. EFE