A
las 21.37 horas, hora exacta en la que falleció el Papa
Juan Pablo II hace un año, Polonia, a modo de homenaje,
se paralizó totalmente durante unos instantes, mientras
redobló, como hiciera hace doce meses en ese mismo instante,
la Campana de Segismundo de la catedral del Castillo de Wawel,
campana que sólo suena, desde hace varios siglos, en los
acontecimientos más importantes del país.
Anteriormente,
en la Basílica de la Misericordia Divina, en Lagiewniki,
cerca de Cracovia, donde Karol Wojtyla fue durante muchos años
obispo metropolitano, se congregaron miles de fieles para escuchar
la homilía del cardenal Stanislaw Dziwisz, el que durante
27 años fuera el secretario del Sumo Pontífice.
"El
Papa Wojtyla no dejó en herencia bienes materiales, pero
sí nos legó su corazón paternal, siempre
abierto y dispuesto a ayudarnos", recordó el cardenal
Dziwisz, quien añadió que el gran sueño del
Santo Padre siempre fue una Polonia reconciliada, construida por
todos.
En
Wadowice, la ciudad natal de Juan Pablo II, además de la
misa multitudinaria que se celebró al anochecer, se inauguró
una exposición de fotografía titulada "Yo os
busqué y vosotros vinisteis a mí", con las
imágenes del dolor de las personas que hace un año
participaron en el entierro del Papa.
En
Cracovia, miles de jóvenes se congregaron, con velas encendidas,
ante el Palacio Episcopal, debajo de la ventana a la que solía
asomarse el Papa, durante su estancia en la ciudad, para hablar
con la juventud.
Uno
de los ídolos de esa juventud, el cantante de música
Stanislaw Soyka, interpretó la obra del Papa "Tríptico
de Roma" ante unas 20.000 personas congregadas en la Plaza
del Mercado de Cracovia.
Anteriormente,
las calles de la ciudad fueron recorridas por una procesión
de universitarios que portó la cruz que tuvo en sus manos
Juan Pablo II, apenas una semana antes de morir.
Asimismo,
en Kalwaria Zebrzydowska, centro religioso de gran importancia
en Polonia, se celebró una misa solemne para la rápida
beatificación y canonización de Juan Pablo II.
El
obispo Jozef Guzdek recordó en su homilía que el
Papa Wojtyla, siempre que pudo, visitó Kalwaria Zebrzydowska
durante sus peregrinaciones a Polonia, "para acumular fuerzas
y poder trabajar con más tesón".
En
Varsovia, se celebró un concierto en memoria del Papa en
el que la orquesta sinfónica "Arturo Toscanini"
ejecutó, bajo la batuta del español Plácido
Domingo, el "Réquiem" de Mozart.
Miles
de varsovianos pudieron escuchar la obra y admirar a sus intérpretes,
gracias a las pantallas gigantescas que fueron instaladas en la
Plaza de Jozef Pilsudski, un lugar especial para los vínculos
de los polacos con Karol Wojtyla.
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Durante
su peregrinación a Polonia de 1979, el Papa pidió
en la citada plaza al Espíritu Santo que descendiese
para cambiar la faz de la tierra, "de esta tierra",
precisó, y esas palabras se consideran en Polonia
como la chispa que prendió un año más
tarde la llama de la Solidaridad y condujo, diez años
más tarde, a la caída del comunismo. |
Los
actos del aniversario fueron clausurados por la misa solemne celebrada
en Varsovia por el Primado de la Iglesia católica polaca,
cardenal Jozef Glemp.
En
la homilía, dirigida a la multitud congregada, el cardenal
rechazó la opinión de que los polacos amaban al
Papa pero no le hacían caso.
"Eso
no es verdad, aunque en la esfera de la fe es fácil formular
acusaciones semejantes, ya que contienen un poco de verdad, sólo
que nosotros nos esforzamos por aplicar las enseñanzas
del Papa y lo hacemos de manera metódica, y todos sabemos
que los hombres no cambian de la noche a la mañana",
dijo Glemp.
Pedimos
a la Virgen María que, con la ayuda de Juan Pablo II, que
ya pronto será Santo, nos respalden en esa gran obra de
hacernos mejores".
Glemp
aprovechó también la ocasión para recordar
que Juan Pablo II siempre exhortó a los fieles a perdonar
los males sufridos, "sobre todo si la historia ya enmendó
los errores".
Además,
en Cracovia, Varsovia y otras ciudades cientos de miles de fieles
escucharon el mensaje que dirigió a los polacos el Papa
Benedicto XVI desde la Plaza de San Pedro en Roma, palabras de
cariño y de admiración por su antecesor, el Papa
Wojtyla. EFE.