El
Banco Mundial (BM), el Club de París, el grupo del G-7
y el Fondo Monetario Internacional (FMI) son las instituciones
multilaterales que condonaron la deuda externa de los cinco países
más pobres de Latinoamérica, recordó.
Lo
que quiere Honduras, dijo, es que el BID "se una a esa pauta"
y analice "los mejores canales que el Banco pueda introducir,
una alternativa para el alivio y la condonación" de
la deuda de los cinco países más pobres de la región.
"El
BID ha dado muestras históricas en los últimos años
de apoyo a este tipo de programas sociales (...)", subrayó
el mandatario hondureño antes de insistir en que "es
necesario mantener también el ejemplo de solidaridad del
Banco Interamericano para los países pobres de América".
El
presidente hizo hincapié en que esa solidaridad es vital
para poder luchar contra la pobreza y el hambre, que definió
como los flagelos más importantes de la región,
junto con la corrupción y la discriminación racial.
"Estamos
decididos a ir en el combate frontal a la corrupción y
a la pobreza que nos asfixia" y que afecta a 221 millones
de personas en toda la región, según Zelaya.
Pese
a los logros macroeconómicos de los últimos años,
indicó, la pobreza sigue siendo un problema estructural
que "debemos vencer y afrontar con decisión y valentía".
"Más
allá de los discursos, es necesario tocarse el corazón
y la conciencia de nuestra clase gobernante para volver los ojos
a pueblos enteros que llaman por justicia y por solidaridad",
añadió.
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Según
el presidente, hoy en día hay los mejores indicadores
de democracia en Latinoamérica, pero los pueblos
siguen reclamando mayores espacios de participación
y más oportunidades.
Por
ello, subrayó la necesidad de "pasar de una
democracia política a una democracia social y económica"
y "volver nuestros ojos a los ciudadanos". |
Zelaya
aseguró que las citas multilaterales como la que hoy ha
inaugurado el BID son puntos de encuentro, pero también
de partida para la puesta en marcha de muchos trabajos que pueden
abrir grandes expectativas en la región.
Aunque
el destino de los países latinoamericanos está "en
nuestras manos", el presidente advirtió que una democracia
no se puede construir cuando esos países tienen altísimos
niveles de desnutrición y hambre.
"En
manos nuestras está ponernos de pie y avanzar. No permitamos
que perdamos lo que nos queda de fuerza a los pueblos latinoamericanos",
concluyó. EFE