Las
tormentas se extendieron en la noche del lunes a la zona atlántica
y se hicieron sentir con intensas lluvias y relámpagos
en la capital estadounidense y en los estados de Maryland y Virginia,
mientras nevaba en el extremo nororiental del país, informó
el Servicio Meteorológico Nacional.
La
mayor fuerza de las tormentas se registró en la noche del
domingo en una zona rural del estado de Tennessee, donde las autoridades
informaron de 23 muertes por los tornados.
Entre
ellas incluyeron la de un bebé y sus abuelos, que lo cuidaban.
A pocos metros del lugar, las autoridades hallaron los cadáveres
de una pareja joven y de sus dos hijos, de 5 y 3 años,
señalaron.
Las
tormentas, que incluyeron al menos 63 tornados, también
azotaron con intensas granizadas a los estados de Iowa, Kentucky,
Arkansas, Misuri, Ohio, Illinois e Indiana, señalaron fuentes
de los servicios meteorológicos.
El
gobernador de Tennessee, Phil Bredesen, pidió al presidente
de EEUU, George W. Bush, que declare zona de desastre a los condados
de Dyer y Gibson, donde al menos 1.200 casas resultaron dañadas
por una de las tormentas.
"Nuestra
principal prioridad en estos momentos es acudir en ayuda de quienes
han resultado afectados para que se recuperen y retorne la normalidad",
dijo el gobernador.
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Las
fuentes meteorológicas indicaron que las tormentas
fueron provocadas por un frente frío procedente de
la costa occidental que embistió una masa cálida
y húmeda en el centro del país.
El
Servicio Nacional de Meteorología informó
de que "numerosas casas" también resultaron
destrozadas en la ciudad de Hopkinsville, al suroeste de
Kentucky, y que se registraron daños materiales en
automóviles y edificios en la localidad de Lewisburg.
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La
Cruz Roja se ha desplegado en la zona para ayudar a los habitantes
que han abandonado a sus viviendas en busca de refugio.
EFE