Las
aspiraciones de la región en este ámbito han sido
expuestas por ministros de finanzas de los países centroamericanos
y caribeños ante la 47 Asamblea anual de gobernadores del
BID, que se celebra en Belo Horizonte, y la iniciativa ha tenido
una aceptación unánime.
El
ministro hondureño de Finanzas, Hugo Noé Pino, quien
se dirigió a los gobernadores en nombre de Honduras, Costa
Rica, El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Belice, advirtió
de la preocupación que persiste en la región ante
la posibilidad de que los avances económicos y sociales
logrados hasta ahora sean destruidos por desastres naturales.
El
Caribe está particularmente expuesto a huracanes, inundaciones
y marejadas, fenómenos que también afectan a los
países centroamericanos, donde además existe el
peligro de erupciones volcánicas.
La
destrucción que causan esos fenómenos, con frecuencia,
se ve agravada por factores como la pobreza, la degradación
medioambiental, la concentración de población en
áreas de alto riesgo, un escaso nivel de preparación
y una infraestructura mal planificada.
En
las tres últimas décadas, los desastres han causado
un promedio anual de 5.000 muertes, además de pérdidas
y daños económicos por 3.200 millones de dólares
en toda América Latina y el Caribe.
La
última temporada de huracanes en el Caribe "ha pasado
a la historia como una de las más severas y más
destructivas, y se dice que la que se avecina será aún
peor", comentó el ministro hondureño.
El
primero en manifestar satisfacción por la creación
del fondo fue el ministro de Finanzas de Haití, Henri Bazin,
quien comentó que la iniciativa es un ejemplo de los esfuerzos
del BID por buscar soluciones más apropiadas a los nuevos
problemas de la región.
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El
presidente del Banco Central de República Dominicana,
Héctor Valdez Albizu, señaló que el
Banco trabajará con los países de la región
para evaluar posibles pérdidas por desastres naturales
y su capacidad para financiar las tareas de reconstrucción. |
En
su opinión, eso supone que el BID pasa de una política
de reacción a una pro activa de gestión de riesgos,
que será parte integral de los proyectos que puedan estar
ubicados en zonas expuestas a estas amenazas.
Eso
será un enfoque complementario que contribuirá a
disminuir el impacto de los desastres y en algunos casos a prevenirlos
y evitarlos.
Durante
los diez últimos años, el BID ha destinado 3.800
millones de dólares a la financiación de programas
relacionados con desastres, incluyendo préstamos de desembolso
rápido.
Pero,
hasta hace poco, la asistencia a las naciones afectadas por desastres
consistía principalmente en financiación para reconstrucción.
La
necesidad de tener un enfoque más preventivo, llevó
al banco a aprobar un plan de acción para la gestión
de riesgos y ha desembocado en la creación de este fondo
de prevención de desastres, que contará con diez
millones de dólares.
El
presidente saliente de la Asamblea, el representante de Japón,
Naokazu Takemoto, anunció que su país está
dispuesto a contribuir con un máximo de cinco millones
de dólares en un plazo de tres años para apoyar
las iniciativas del banco en este área, además de
ofrecer los conocimientos técnicos que Japón ha
acumulado con su experiencia.
Takemoto
indicó que, al no darse una consideración
suficiente a la vulnerabilidad de los países ante
los desastres naturales durante el proceso de desarrollo,
los daños suelen ser más graves en aquellos
que han logrado avanzar. |
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"Cuando
dichos países son víctimas de desastres naturales,
no sólo ocurren pérdidas humanas, sino también
pérdidas en infraestructura esencial y en años de
trabajo dedicados al desarrollo. Esto no es más que un
círculo vicioso", agregó. EFE