07 de abril de 2006

  • La aparición de las palmas marca el inicio de la celebración de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo

Por Dagoberto Rodríguez
drodriguez@ proceso.hn

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Tegucigalpa - La venta de ramos de suyate es una tradición que perdura y que se niega a desaparecer en la capital hondureña, y su comercialización en las calles y mercados marca el inicio de las festividades de la Semana Santa en Honduras.

A partir de hoy decenas de familias procedentes del interior del departamento de Francisco Morazán se instalaron en el atrio de la catedral metropolitana y en otros templos de la ciudad para ofrecer esta típica planta a los fieles católicos.

Hombres, mujeres y niños de humilde procedencia hacen de la venta de palmas un medio para agenciarse unos lempiras más durante la semana mayor, en la que los hondureños celebran la pasión, muerte y resurrección del Señor Jesucristo.

La aparición de las tradicionales palmas o ramos de suyate que los capitalinos adquieren para colocar en sus autos, viviendas y negocios para bendecirlos o ahuyentar el mal y las malas vibraciones, antecede a la celebración del Domingo de Ramos.

La planta es traída por los campesinos de las comunidades vecinas de Reitoca, Curarén, Alubarén y San Miguelito, entre otras aldeas de la zona sur del país, y es ofrecida a los transeúntes capitalinos por un precio de cinco lempiras el ramo (unos 52 centavos de dólar)

Pero aparte del significado místico que los hondureños le atribuyen a este arbusto, los ramos tienen una connotación religiosa y bíblica, explicó a Proceso Digital el padre José Jesús Mora, vicario de los medios de comunicación de la iglesia católica.

“El ramo no tiene un sentido mágico, hay gente que piensa que por colocar esa palmita en la puerta no van entrar los ladrones; ¡no!, yo mejor les digo que aseguren su puerta y que le pongan un buen pasador y tomen las medidas de precaución necesarias”, dijo en tono jocoso.

Mora indicó que los ramos tienen una connotación que va más allá de lo místico o mágico, pues representa la entrada triunfal de Jesucristo a Jerusalén, pero ese día también es el inicio del relato de la pasión del Señor.

“Justamente nos pone de cara al misterio que vamos a celebrar durante el periodo pascual: La pasión, la muerte y resurrección de nuestro señor. Son los días más santos de todo el año, o al menos así debería de serlo”.

No son un amuleto
En ese sentido, reafirmó que los ramos no son tanto un amuleto religioso o para la buena suerte, sino que esa plantita, puesta en un lugar visible de la casa, tiene que recordar que a Jesús, que es aclamado como Rey, no se le puede luego traicionar en nuestra vida.

El religioso dijo que el Domingo de Ramos, en el que la iglesia recuerda la entrada triunfal de Jesús en la ciudad santa, es la puerta de entrada a la semana mayor y es un día que dispone los sentimientos del cristiano a identificarse con los personajes que participan en su pasión.


“Hay personajes que no estamos autorizados para repetir el guión. No podemos traicionarle, no podemos negarle, no deberíamos, por lo menos; eso nos debe llevar hacia el arrepentimiento y hacia propósitos concretos para mejorar nuestra vida”, dijo.

Asimismo, señaló que el éxito de la Semana Santa no está garantizado por la simple participación en los actos litúrgicos, porque puede haber feligreses de cuerpo presente nada más, pero que no están dispuestos a meditar y cambiar su vida.

Evitar el desenfreno
Por otro lado, el sacerdote reflexionó sobre la necesidad de huir del desenfreno que es común durante la celebración de la Semana Santa e invitó a los hondureños a evitar las bebidas alcohólicas y el libertinaje sexual.

“Hay gente que confunde la alegría con la euforia y piensa que estos días son para los extremos; extremos en la bebida, para el ejercicio irresponsable de la sexualidad y no es así”, dijo.


Mora aseveró que después de la disipación que se da en esta época, especialmente en los balnearios y en las playas, las personas no sólo regresan con los bolsillos vacíos, sino con el alma seca, estéril y vacía “que es lo más trágico y doloroso de nuestro mundo”.

El vicario de los medios de comunicación adelantó que en esta semana mayor habrá una serie de actos litúrgicos, uno de ellos es la misa crismal que presidirá el cardenal Oscar Andrés Rodríguez el jueves de la próxima semana, así como la celebración de la pasión de Cristo el viernes ye el Santo Entierro.

La misa crismal tiene un simbolismo especial porque ahí los sacerdotes renuevan su votos ante Dios y ante el máximo representante de la iglesia católica en Honduras y también se bendicen los santos oleos.

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