Obispo critica viajes del presidente en aviones prestados
   
09 de abril de 2006
Redacción Proceso Digital

Tegucigalpa - El obispo de la diócesis de Copán, monseñor Luis Alfonso Santos, criticó hoy al presidente Manuel Zelaya, por utilizar en sus viajes fuera del país aviones prestados por extranjeros.

Santos dijo en una breve entrevista transmitida hoy por Radio América que si los aviones se los prestan "sin ningún compromiso, pues que se los presten".

No obstante, indicó que si se demuestra que "le prestan los aviones a cambio de concesiones en el país habría que defenestrarlo".

monseñor Luis Alfonso Santos.


"Eso sería traición a la patria, y eso en un presidente sería una cosa gravísima, que si se demuestra habría que defenestrar a Manuel Zelaya", reiteró el religioso.

El 31 de marzo pasado, el canciller de Honduras, Milton Jiménez, reveló a la prensa que algunos de los viajes que Zelaya ha hecho al exterior desde que asumió el cargo el 27 de enero pasado, han sido auspiciados por amigos extranjeros del mandatario.

Jiménez dijo entonces que en vista de las condiciones precarias del país, "el presidente Zelaya busca los mecanismos de obtener la colaboración de gente amiga, que permita abaratar los costos en cada uno de estos viajes".

Zelaya, por su parte, reconoció que el pasado 1 de abril viajó a Belo Horizonte (Brasil) en un avión del empresario nicaragüense Piero Montealegre, accionista de la compañía de remesas Western Union y dueño de una escuela de equitación en su país.

El gobernante justificó el uso de ese avión diciendo que "es difícil cumplir la agenda de un presidente haciendo cola en los aeropuertos", al tiempo que estimó que con esta acción no pone en riesgo los intereses del país.

Dijo que Montealegre "es amigo desde hace varios años por el asunto de la equitación, no es amigo del presidente por el cargo, sino por la afición que tenemos por los caballos".

Zelaya consideró que "el prejuicio de decir que porque uno come en la casa de un empresario, de una persona amiga, o porque se sube en el carro de alguien ya es que tienen intereses particulares que van a influir sobre alguna concesión en Honduras es un prejuicio vasallo, absurdo y mal intencionado".

"Pensar que todos son sinvergüenzas y ladrones, que andan buscando oportunidades para ellos eso es un prejuicio perverso de la sociedad que yo no acepto", añadió.

 
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