Hacia
el final de la tarde, el Ministerio del Interior daba los resultados
definitivos del Senado, donde la alianza que lidera Romano Prodi
obtenía 158 escaños, mientras la Casa de las Libertades,
de Silvio Berlusconi, se quedaba en 156.
La
Unión también lograba hacerse esta madrugada con
el Congreso de los diputados por una minoría de 25.224
votos que, sin embargo, le garantizan una mayoría absoluta
en esa cámara.
Sin
embargo, el primer ministro, Silvio Berlusconi, no ha querido
reconocer la victoria de su rival hasta que se haya hecho un nuevo
recuento que compruebe la certeza de los datos ofrecidos hasta
ahora.
Pese
a que esos datos han sido facilitados por el Ministerio del Interior
de su propio Gobierno, éste declaró que había
"muchas irregularidades" en el voto de los extranjeros,
que ha sido decisivo para dar la victoria al centroizquierda.
Apoyado
en ese argumento, dijo que "hoy nadie puede decir que ha
ganado" las elecciones generales y aprovechó para
lanzar la oferta de crear un Gobierno de unidad nacional, parecido
al que hoy existe en Alemania.
"En
un país dividido al cincuenta por ciento, es preciso sentarse
en una mesa y razonar" para "ver si es posible hacer
como en Alemania", dijo.
Sin
embargo, esa posibilidad ya había sido rechazada tajantemente
por Prodi antes de que Berlusconi la ofreciera.
"Quien
gana, gana. Esto es lo bueno de la democracia", dijo Prodi
e insistió en que él y su coalición habían
ganado, y rechazó la posibilidad también después
de que el primer ministro la expresara.
Tampoco
los aliados más estrechos de Berlusconi se han mostrado
entusiasmados con la posibilidad de un Gobierno de unidad y se
da por seguro que en el campo de Prodi estarían en contra
varios de los más importantes partidos que le apoyan.
No
obstante y al hilo de esa idea de la unidad, el líder de
la Unión comentó que el suyo será un "Gobierno
para todos los italianos".
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Y
reconoció que "la situación es compleja
y difícil", por lo que dijo: "es necesario
trabajar juntos en la coalición y junto a todos los
italianos, incluso con aquellos que no nos han votado".
En
efecto, el profesor, como es conocido el ex presidente de
la Comisión Europea en Italia, no tendrá previsiblemente
un Gobierno fácil, ya que la exigua minoría
que tiene en el Senado le va a poner muy difícil
la gestión de un país que ha salido completamente
dividido de las urnas.
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Precisamente
ese es uno de los resultados más ciertos y destacados por
todo el mundo, el de la división de los italianos en dos
mitades irreconciliables.
Para
la Repubblica, diario romano de izquierdas, los resultados electorales
son una radiografía de una Italia enfrentada "entre
dos mitades irreductibles e irreconciliables. En el plano político,
cultural y social". EFE