Hersh
es conocido en EEUU por su faceta de periodista de investigación,
y sobre todo por sacar a la luz varios escándalos como
el de My Lai en Vietnam, donde murieron cientos de civiles a manos
del ejército estadounidense (por el que ganó el
premio Pulitzer en 1970), los pinchazos telefónicos de
Henry Kissinger, y también los esfuerzos de la CIA para
derrocar al presidente chileno Salvador Allende, entre otros muchos.
Seymour Hersh lleva publicando en el New Yorker desde 1971, y
es en este periódico donde también destapó
uno de los escándolos recientes que más conmovieron
a la opinión pública, las torturas de Abu Ghraib,
que luego convertiría en un libro, “Chain of command;
the road from 9/11 to Abu Ghraib”, con todos los artículos
que escribió al respecto. Hersh, casado y con tres hijos,
siempre ha mantenido muy buenas relaciones con altos mandos militares.
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En
su último artículo, titulado “Los planes
iraníes. ¿Iría el presidente Bush a
la guerra para evitar que Teherán obtenga la bomba?”,
Hersh habla con diferentes altos mandos del gobierno estadounidense
y también con políticos europeos, como un
ex oficial de defensa, que le aseguró que: |
Una
de las primeras proposiciones para Irán era la de bombardear
sistemáticamente el país para humillar su liderazgo
religioso y que diese como resultado un levantamiento de los iraníes
contra el gobierno. ¿Qué estaba fumando?
Visión
mesiánica
Como asegura Seymour Hersh, el presidente lleva un tiempo haciendo
reuniones sobre este tema con diferentes miembros del Senado,
aunque como apunta un miembro del Comité de Asignación
de la Casa Blanca, los senadores han sido seleccionados previamente,
y son los mismos que lideraron el ataque a Iraq. No hay presión
por parte del Congreso, según declaró otro representante
de la Casa Blanca, “sólo del tipo que lo está
llevando a cabo, con una visión mesiánica del asunto”
Lo inquietante, es que como dice el autor del artículo,
es que ya hay misiones para intimidar a Irán, como volar
con supuestas bombas nucleares sobre el mar árabe que además
de intentar ser métodos disuasorios, también servirían
para ir perfilando un plan de ataque. El Coronel Sam Gardiner,
antiguo analista militar, asegura que para bombardear irán
haría falta q lo hiciesen simultáneamente en más
de 400 sitios:
Irán
tiene probablemente dos plantas de producción química.
Golpearíamos ahí. Lanzaríamos los misiles
de alcance medio, que hace poco han sido desplazados más
cerca de Iraq. Hay catorce campos de aviación con aviones
guarecidos… Querríamos deshacernos de esa amenaza,
y golpear los sitios que podrían ser usados para atacar
el transporte del Golfo, aunque puede que muchas localizaciones
sean difíciles de alcanzar incluso con armas pesadas. Entonces
EEUU tendría que utilizar unidades de Operaciones Especiales.
En lo que se refiere a las instalaciones bajo tierra, el ex oficial
de defensa afirma que se podría poner veneno en los ventiladores,
sobre todo en la planta centrífuga de Natanz, pero lo malo
es q “hay un montón q son falsos y la inteligencia
allí no funciona bien, por lo que la mejor opción
es bombardearlos”. El ex oficial también revela a
Hersh que la atención al programa nuclear ha abierto brechas
en la oficina del Jefe Adjunto de Personal al intentaron eliminar
el plan nuclear de las posibles soluciones, pero se encontraron
con una negativa frontal que venía directamente desde arriba.
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El
Consejero del Pentágono en la Guerra al Terror, confirmó
al periodista que desde el gobierno estaban considerando
seriamente la opción nuclear, aunque fuese con la
mayoría de los Jefes Adjuntos están en contra
de utilizar esa opción; la cosa cambiaría,
en opinión del consejero, si la mayoría de
los oficiales del Pentágono también estuviesen
en contra, con lo que probablemente no se llevaría
a cabo. |
Reacción
en cadena
Según el Consejero del Pentágono, atacar Irán
supondría una reacción en cadena y algo que no gustaría
demasiado al resto de la población musulmana del mundo;
algo que no parece molestar demasiado al gobierno estadounidense,
que como afirma el Consejero, ya tiene tropas en Irán estudiando
el terreno, “que están llegando a acuerdos con tribus
locales para que les guíen y también causar tensión
étnica”.
Otro de los factores que plantea Seymour Hersh como origen de
la decisión del gobierno, es la profunda desconfianza de
Bush con Ahmadineyad, que ha hecho más fuerte su determinación
de bombardearlo. El actual presidente de Irán, también
activa las sospechas de Bush por haber pertenecido a la Guardia
Revolucionaria vinculada a Hezbolláh, aunque en un comunicado
reciente, Bush ha afirmado que no existe ninguna intención
por parte de EEUU de bombardear Irán. Robert Bauer, encargado
de la CIA en oriente medio está convencido de que los iraníes
están preparando la bomba nuclear y que son capaces de
lanzarla a Israel.
Para un diplomático europeo, entrevistado por Hersh, la
decisión última en cuanto al programa nuclear, no
sería de Ahmadineyad, sino del Ayatolá Jomeini,
máxima instancia religiosa en Irán. “Los Guardias
Revolucionarios son los que defienden el programa, pero quien
tiene la última palabra es Jomeini”, como declaró
el diplomático.
El consejero del pentágono dice que no cree q irán
frene su programa nuclear y que está convencido de que
“algo malo va a pasar”:
Dios puede sonreirnos, pero yo no lo creo. La idea de fondo
es que Irán no puede convertirse en un estado nuclear.
El problema es que los iraníes se han dado cuenta de que
sólo siendo una potencia nuclear pueden defenderse de los
Estados Unidos. Algo malo va a pasar.
El canario paquistaní
Meir Dagan, el cabeza del Mossad, la inteligencia israelí,
dice que Irán está como mucho a dos años
de conseguir uranio enriquecido, aunque los norteamericanos no
están tan seguros, ya que A.Q.Khan, el padre del programa
nuclear pakistaní, ha dicho a los neoconservadores todo
lo que ellos quieren oir, ya que él estuvo al menos en
una ocasión en Teherán, en los 80, según
comentó al periodista un antiguo oficial de inteligencia
israelí.
Hersh dice también que la credibilidad del gobierno en
cuanto a la supuesta acción iraní del programa nuclear
no civil, es que también afirmó que tenía
pruebas de que Iraq guardaba armas de destrucción masiva.
Joseph Cincirione, del Centro Carnegie para la Seguridad y la
Paz Internacional dice que ve paralelismos entre las dos actuaciones:
El vice presindente de los Estados Unidos, da un discurso
importante enfocado en la amenaza que supone un país petrolífero
en Oriente Medio. El Secretario de Estado le dice al Congreso
que la misma nación es nuestro mayor amenaza global. El
Secretario de Defensa llama a esa nación, principal sustentadora
del terrorismo mundial.
El gobierno también se basa en la información interceptada
de un portátil a un agente iraní, en el q se aprecian
los esbozos para fabricar varias armas nucleares y una pequeña
instalación para enriquecer uranio. Un oficial de inteligencia
europeo afirma que hay dudas por su parte de que el material fuese
realmente verdadero, ya que los bocetos no parecían verdaderamente
serios.
La Agencia de Energía Atómica Internacional cree
que Irán tiene la intención de hacer un arma nuclear,
pero que hasta el momento “nadie ha presentado ni un solo
documento que confirme que Irán tiene un programa nuclear
paralelo” y que como mucho están a cinco años
de hacerlo. Pero también dice que si EEUU hace cualquier
tipo de ofensiva militar, entonces se convertirá en una
especie de orgullo nacional iraní, el hacer una bomba nuclear.
En Viena, en la reunión que tuvo el director general de
la Agencia de Energía Atómica Internacional, Mohamed
el Baradei y el Subsecretario de Estado para el control de Armas
Robert Joseph, terminó con Joseph, según informó
un diplomático a Hersh, diciendo:
No podemos tener una sóla planta centrifugadora en Irán.
Es una amenaza directa a la seguridad nacional y la de nuestros
aliados, y no lo toleraremos. Queremos que nos aseguréis
que no diréis públicamente nada que socave nuestra
decisión.
El diplomático dijo q no era necesario que Joseph fuese
tan tajante, ya que la Agencia piensa también ser dura
con Irán, ya que casi todos sus miembros creen que los
líderes iraníes están “completamente
locos”. El problema es que los líderes iraníes
también buscan una confrontación directa con EEUU.
Reticencias desde la ONU
Para Hersh, el problema principal está ahora frente a Naciones
Unidas, con China y Rusia reticentes a poner sanciones a Irán.
Un ex oficial de la Agencia le aseguró que aunque Irán
quisiera parar, EEUU ya no se lo permitiría, ya que no
creería que Irán ha dejado el programa y según
él, “es un callejón sin salida posible”.
Hersh
también dice que los europeos están sorprendidos
con la creencia de Bush y Cheney de que una campaña de
bombardeo es necesaria, y sobre todo un cambio de régimen,
tal y como le comentó un consejero de la diplomacia europea.
También le dijo que los británicos no estaban contentos
con los planes de Bush, de los que ya estaban enterados desde
hace tiempo, y que creen que será difícil alinear
a los europeos con esa idea. El diplomático también
afirmó estar convencido de que Irán se está
echando un farol y seguirá pareciendo muy seguro de sí
mismo; si ve que las cosas comienzan a ponerse feas, simplemente
se echará atrás.
Para
el ganador del Pulitzer, muchos oficiales europeos se muestran
escépticos sobre el valor de un bombardeo americano;
según un oficial de inteligencia europeo, “no
haría otra cosa que beneficiar al régimen
iraní”. Además otra pieza clave en todo
esto es Israel, que ha sido un factor decisivo también
en el actual plan de acción. Bush dejó claro
que tomaría acciones militares para proteger a su
aliado israelí, en el caso de que creyese que es
amenazado. |
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En
cuanto al posible bloqueo de los más de los cuatrocientos
millones de barriles de petróleo que Irán produce
al día, EEUU se muestra confiado, ya que como le dijo a
Hersh un oficial de defensa retirado, “hay reservas estratégicas
que pueden suministrar a los Estados Unidos durante 60 días”.
Hezbolláh tampoco se quedaría sentada, como apunta
el veterano periodista, sino que desde el sur de Líbano,
también comenzaría a atacar posiciones israelíes,
aunque el Consejero del Gobierno asegura que desde Israel y el
propio Líbano se encargarían de “borrarlos
del mapa”.
Un diplomático de alto rango, avisa de que si Irán
es atacado, esto podría convertir a Ahmadineyad en otro
Sadam Husein;
Hay
gente en Washington que estarían muy descontentos si se
encuentrase una solución. Todavía apuestan por el
aislamiento y el cambio de régimen. La ventana de la oportunidad
es ahora.
Tomado de periodistadigital.com