Cardenal: hay quienes viven de rodilla ante el dinero
   

15 de abril de 2006

Tegucigalpa - El cardenal hondureño, Oscar Andrés Rodríguez, dijo hoy que en su país hay "hermanos y hermanas que viven de rodillas ante los ídolos del dinero, del poder y del placer sin reglas morales".

Cardenal Oscar Andrés Rodríguez.

Esos seres se preocupan por el "tener a toda costa, por el prestigio falso", subrayó Rodríguez durante el Vía Crucis del Viernes Santo en Tegucigalpa, en el que participaron miles de católicos.

Rodríguez abogó porque quienes gobiernan e imparten justicia no actúen por intereses políticos y económicos para favorecer a los poderosos, en perjuicio de los más débiles, sino por el bienestar del pueblo hondureño que sufre entre la pobreza y la injusticia.

Agregó que el pecado hace caer al ser humano y le "oprime y endurece el corazón".

El pecado, recalcó, "nos vuelve pesimistas y duros, sentimos hastío de la existencia, pero Dios no nos abandona, somos nosotros quienes le hemos dado la espalda, como consecuencia, vemos a diario noticias de asesinatos, robos, violaciones y suicidios".

"Para que nuestro corazón de piedra se transforme en un corazón de carne, tenemos que volver a Dios con sinceridad, y confiar en su infinita misericordia, Dios es un padre bueno que espera siempre el regreso de sus hijos", acotó.

El prelado también dijo que en el mundo hace falta solidaridad con los que sufren, y que hay quienes imponen a los demás su codicia, su soberbia y su egoísmo.

El sufrimiento de Jesús antes de morir, añadió, "debe animarnos a levantarnos de todas la caídas, a luchar para que todos tengamos vida en abundancia, sin rencores, sin divisiones".

"Estamos expuestos a caer una o dos veces, el asunto es no dejarnos derrotar por el desánimo, la cobardía, el engaño, la desilusión las amenazas, la pobreza, las injusticias de cada día, la enfermedad. Nada puede apartarnos del amor de Dios", subrayó.

El Vía Crucis se celebró en lo que se conoce como el casco histórico de Tegucigalpa, bajo un cielo despejado y un clima agradable que hizo más placentera la participación de feligreses católicos.

Rodríguez insistió en que se debe luchar para acabar con tantas injusticias; pasar del lamento a la compasión, de la compasión a la solidaridad y del remordimiento a la construcción de un mundo de hermandad en el que haya una verdadera justicia, armonía, respeto y dignidad.

Reiteró que se debe trabajar por los que más sufren en Honduras, para cambiar la situación de dolor e injusticia.

En sus oraciones, el cardenal también le pidió a Dios que le dé a los mandatarios hondureños "sabiduría para que trabajando con firmeza, no busquen su propio bienestar, sino que se esfuercen en buscar solución a los problemas que enfrentamos".

Además, abogó por los inmigrantes que sufren en su intento por llegar a EEUU, por los desaparecidos, por los que fallecen en las cárceles, por todos los delincuentes y secuestradores, por los pandilleros y por los que pertenecen al crimen organizado, a quienes les pidió que no sigan cometiendo atrocidades. EFE

 
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