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Custodio exige una real depuración
de la policía |
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24
de abril de 2006
Tegucigalpa
- El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, Ramón
Custodio, exigió hoy al Poder Ejecutivo una “real,
efectiva y justa depuración de la Policía”
como una medida para hacer frente al clima de inseguridad
que prima en el país y particularmente en los centros
penitenciarios del país. |
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“Que
el señor Presidente de la República… proceda
con la urgencia del caso y dentro de la normativa del Estado de
derecho, a la indispensable, real, efectiva y justa depuración
de la Policía Nacional, salvando solamente a los honestos,
ya que, lamentablemente, la situación no es enmendable
con el simple nombramiento de nuevos Directores o Subdirectores
de Policía, ni sin el decidido apoyo de la Junta Directiva
y todas las bancadas del Congreso Nacional, del Consejo Nacional
de Seguridad Interior (CONASIN) y de toda la ciudadanía”,
dijo en comunicado leído hoy.
Por su importancia Proceso Digital transcribe el documento hecho
público hoy por el comisionado de los derechos humanos:
El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (CONADEH), dada
la situación general de inseguridad pública que
ya alcanzó características de una emergencia nacional,
se ve obligado a rendir este breve y fidedigno informe con recomendaciones,
motivado por las actuaciones indebidas de muchos integrantes de
la Policía Nacional, en todos los ámbitos de su
responsabilidad; es decir, en la falta de prevención e
investigación inadecuada de los delitos de la delincuencia
común y organizada, y la aparente aplicación de
justicia por propia mano, todo ello al margen del Estado de derecho
propio de la democracia hondureña.
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El miércoles 19 de abril recién pasado el señor
Presidente de la República, en una audiencia especial
recibió del CONADEH, un sustantivo informe sobre estos
hechos de interés nacional, mismo que para conocimiento
de todos, se resume así:
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Reporte de lo ocurrido en el Centro Penal de La Paz en la noche
del 18 y en la madrugada del 19 de abril, tal y como fue recogido
por dos Investigadores de Quejas del CONADEH de su Delegación
de Comayagua. Aun cuando las autoridades policiales han hablado
de un amotinamiento, en lugar de una confrontación violenta
entre los mismos internos, todo parece indicar que esto último
fue lo que realmente ocurrió, principalmente por la aberración
jurídica y administrativa de un régimen disciplinario
en manos de ciertos internos de los mismos centros de privados
de libertad. El resultado fue un homicidio frustrado y un asesinato
sin autores reconocibles, pero sí una sospechosa responsabilidad
anónima que garantiza la impunidad, puesto que en Honduras
nunca un juez ha condenado a ningún conglomerado social,
en el cual unos pocos son autores y muchos otros cómplices
por el encubrimiento de graves delitos.
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En ese mal llamado amotinamiento, porque no fue un movimiento
desordenado de una multitud en contra de ninguna autoridad,
sino que unos privados de libertad que planificaron todo, de
modo que hasta impidieron la entrada de la autoridad competente
a la escena de los crímenes cometidos, la cual permitieron
hasta cuando habían alterado esa escena a su antojo y
conveniencia.
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Que los privados de libertad supuestamente mejor armados con
armas de fuego y granadas, sean los que tienen las únicas
dos víctimas de esta violencia homicida y atentado contra
la vida, solamente le agrega incredulidad a la versión
oficial de los hechos y de una de las partes.
-
La autopsia de un prisionero de la Policía Preventiva
de La Ceiba, nos permite afirmar fehacientemente que la víctima
murió de asfixia por la implacable aplicación
de la capucha, y también por múltiples lesiones
corporales y cerebrales; que la autopsia fue practicada oportunamente
por el Departamento de Medicina Forense de San Pedro Sula, cuyo
dictamen final fue remitido tres días después
a la Fiscalía de La Ceiba, pero hasta el momento no ha
habido ninguna acción judicial en contra de ninguno de
los posibles responsables. Situación que justifica nuestra
preocupación por un caso más de impunidad, por
la sospechosa colusión entre las autoridades competentes
del sector, posiblemente a espaldas de sus superiores.
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Otras evidencias que indican la posible práctica de la
justicia por propia mano, como la ejecución extrajudicial
en diferentes sectores del territorio nacional, por la propia
Policía Nacional, nos obligan a declarar que ésta
no es la seguridad pública que el pueblo hondureño
demanda y merece. Precisamente, uno de estos casos está
en este momento siendo conocido por la Corte Interamericana
de Derechos Humanos, y la real posibilidad de una sentencia
condenatoria más en contra del Estado de Honduras, de
nuevo nos estigmatizará a todos.
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Al
momento del cierre de este informe se nos reporta la tortura
de dos sospechosos detenidos in fraganti, en la primera sede
de la policía de San Pedro Sula, la cual tenemos confirmada
mediante un video, y el caso nos da el mensaje de que los señores
policías actúan como si tuvieran licencia para
torturar y hasta para matar.
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En
vista de la situación descrita y ajustándose al
artículo 43 de su Ley Orgánica, el Comisionado
Nacional de los Derechos Humanos se ve obligado a formular,
en forma respetuosa pero firme, la siguiente recomendación:
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Que
el Sr. Presidente de la República, en uso de las atribuciones
constitucionales que le dan esa competencia, proceda con la
urgencia del caso y dentro de la normativa del Estado de derecho,
a la indispensable, real, efectiva y justa depuración
de la Policía Nacional, salvando solamente a los honestos,
ya que, lamentablemente, la situación no es enmendable
con el simple nombramiento de nuevos Directores o Subdirectores
de Policía, ni sin el decidido apoyo de la Junta Directiva
y todas las bancadas del Congreso Nacional, del Consejo Nacional
de Seguridad Interior (CONASIN) y de toda la ciudadanía.
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