Las
reuniones, que se celebraron hoy en la capital salvadoreña,
fueron presididas por los comisionados para determinar la factibilidad
del proyecto Jacobo Regalado de Honduras, y Eduardo Zablah, de
El Salvador.
La delegación hondureña la integraron también
Marcio Sierra Discua, Comisionado de Modernización del
Estado; Eva Callejas, asistente técnico de Regalado; y
Glenda Castillo, técnica de la Empresa Nacional de Energía
Eléctrica (ENEE).
Las reuniones fueron instaladas por el presidente salvadoreño
Elías Antonio Saca, quien calificó el proyecto de
"histórico, de integración entre los dos países
que surge el mismo día en el que terminábamos la
demarcación de la frontera".
"Hoy se ha dado una reunión que surge producto de
un acuerdo político entre dos países hermanos, entre
dos presidentes amigos que decidimos explorar este proyecto",
dijo Saca a periodistas hondureños.
"Creo que no podemos irresponsablemente dejar pasar nuestros
mandatos sin construirle a nuestros países infraestructura
hidroeléctricas porque de lo contrario entraríamos
en un problema muy serio en el futuro para la generación
de energía", agregó.
En las declaraciones transmitidas por las principales cadenas
de radio que emiten desde Tegucigalpa, Saca dijo que "lo
más importante es que Honduras y El Salvador nos estamos
juntando para un proyecto de gran envergadura, un proyecto que
buscará reducir el precio de la producción eléctrica".
Es
integracionista
En su opinión "El Tigre" es un proyecto que tiene
características integracionistas porque se hace de manera
binacional.
Aseguró que el proyecto es medio ambiental y que hay muchos
interesados en su financiación.
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Saca
también reveló que ya ha iniciado pláticas
con organismos financieros internacionales, a los que les
ha planteado "que el monto de la obra, que se convierte
en deuda pública para los países, no aumente
nuestro déficit fiscal".
"Hay
una disponibilidad de fondos, hay empresas internacionales
interesadas, hay diferentes modalidades para manejar un
proyecto hidroeléctrico y hay que explorarlas todas
y al final ponernos de acuerdo", señaló. |
Reubicarán
a afectados
Habló de estudios para determinar los montos de indemnización
para las personas que se verán afectadas con la construcción
de la obra.
"Quiero decirles a esta gente que serán bien tratadas
y que básicamente van a buscarse lugares adecuados para
su reubicación, pero que un proyecto de semejante envergadura
no puede dejar de hacerse porque sería como golpear el
futuro hidroeléctrico de nuestros países",
apuntó.
A ellas les dijo que estén tranquilas, que sus inquietudes
van a ser satisfechas porque para conseguir fondos internacionales
hay que respetar cuestiones del medio ambiente y a quienes viven
en estas zonas, que sus tierras serán inundadas.
"Todo está considerado en un proyecto que tendrá
que trabajarse, hoy apenas es el comienzo", indicó.
Saca dijo que ha pedido a los comisionados de su país para
impulsar este proyecto "que aligeremos el paso y que busquemos
los dos Gobiernos heredar una obra de esta envergadura que genere
costos más baratos de la energía eléctrica".
"El objetivo de El Salvador es producir energía barata
y si tenemos un sitio fronterizo en donde podemos construir un
proyecto de esta magnitud yo le aseguro que en el futuro nuestros
nietos nos lo van a agradecer".
El Salvador tiene 30 años de no impulsar proyectos hidroeléctricos,
pero está invirtiendo en el mantenimiento y mejoramiento
de los que tiene en operación.
El presidente salvadoreño no habló del diseño
ni de otros detalles de la obra, pero adelantó que el control
de la misma "lo va a tener a quien corresponda tenerlo, porque
depende de a que lado se va a construir".
"Pero si puedo asegurar que todas las especulaciones van
a quedar satisfechas con la información que paulatinamente
vayan dando nuestros delegados", sostuvo.
En
la cita de hoy, los comisionados de ambos países
conformaron varias comisiones que se encargarán de
analizar las alternativas del proyecto, como ser su ubicación
geográfica, fuentes de financiación, licencias
y permisos, protocolo de ejecución, entre otros. |
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Las
reuniones continuarán en la tercera semana de mayo en Tegucigalpa.
Honduras y El Salvador acordaron en 1993 la construcción
de la represa de "El Tigre" en la línea fronteriza
de ambos países, pero organizaciones populares han expresado
su oposición al proyecto.
Según las proyecciones iniciales, la represa generaría
unos 1.000 megavatios de energía, con los que se abastecerían
los dos países centroamericanos.
De ejecutarse el proyecto, inundaría algunas comunidades
hondureñas en el departamento occidental de Intibucá,
en las que desde ya están anunciando su oposición
a la obra.