Polémico proyecto de
la represa "El Tigre" va
   
  • Delegados de Honduras y El Salvador se reunieron en El Salvador para avanzar en el proyecto binacional
  • Presidente salvadoreño habla de sus “bondades" y asegura que es una obra "integracionista"

26 de abril de 2006 

El Salvador Delegados de los gobiernos de Honduras y El Salvador iniciaron hoy el proceso de negociación de la construcción de la represa hidroeléctrica de El Tigre, en la frontera común de ambos países.

Los presidentes de El Salvador y Honduras Antonio Saca y Manuel Zelaya.

Las reuniones, que se celebraron hoy en la capital salvadoreña, fueron presididas por los comisionados para determinar la factibilidad del proyecto Jacobo Regalado de Honduras, y Eduardo Zablah, de El Salvador.

La delegación hondureña la integraron también Marcio Sierra Discua, Comisionado de Modernización del Estado; Eva Callejas, asistente técnico de Regalado; y Glenda Castillo, técnica de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE).

Las reuniones fueron instaladas por el presidente salvadoreño Elías Antonio Saca, quien calificó el proyecto de "histórico, de integración entre los dos países que surge el mismo día en el que terminábamos la demarcación de la frontera".

"Hoy se ha dado una reunión que surge producto de un acuerdo político entre dos países hermanos, entre dos presidentes amigos que decidimos explorar este proyecto", dijo Saca a periodistas hondureños.

"Creo que no podemos irresponsablemente dejar pasar nuestros mandatos sin construirle a nuestros países infraestructura hidroeléctricas porque de lo contrario entraríamos en un problema muy serio en el futuro para la generación de energía", agregó.

En las declaraciones transmitidas por las principales cadenas de radio que emiten desde Tegucigalpa, Saca dijo que "lo más importante es que Honduras y El Salvador nos estamos juntando para un proyecto de gran envergadura, un proyecto que buscará reducir el precio de la producción eléctrica".

Es integracionista
En su opinión "El Tigre" es un proyecto que tiene características integracionistas porque se hace de manera binacional.

Aseguró que el proyecto es medio ambiental y que hay muchos interesados en su financiación.

Saca también reveló que ya ha iniciado pláticas con organismos financieros internacionales, a los que les ha planteado "que el monto de la obra, que se convierte en deuda pública para los países, no aumente nuestro déficit fiscal".

"Hay una disponibilidad de fondos, hay empresas internacionales interesadas, hay diferentes modalidades para manejar un proyecto hidroeléctrico y hay que explorarlas todas y al final ponernos de acuerdo", señaló.

Reubicarán a afectados
Habló de estudios para determinar los montos de indemnización para las personas que se verán afectadas con la construcción de la obra.
"Quiero decirles a esta gente que serán bien tratadas y que básicamente van a buscarse lugares adecuados para su reubicación, pero que un proyecto de semejante envergadura no puede dejar de hacerse porque sería como golpear el futuro hidroeléctrico de nuestros países", apuntó.

A ellas les dijo que estén tranquilas, que sus inquietudes van a ser satisfechas porque para conseguir fondos internacionales hay que respetar cuestiones del medio ambiente y a quienes viven en estas zonas, que sus tierras serán inundadas.

"Todo está considerado en un proyecto que tendrá que trabajarse, hoy apenas es el comienzo", indicó.

Saca dijo que ha pedido a los comisionados de su país para impulsar este proyecto "que aligeremos el paso y que busquemos los dos Gobiernos heredar una obra de esta envergadura que genere costos más baratos de la energía eléctrica".

"El objetivo de El Salvador es producir energía barata y si tenemos un sitio fronterizo en donde podemos construir un proyecto de esta magnitud yo le aseguro que en el futuro nuestros nietos nos lo van a agradecer".

El Salvador tiene 30 años de no impulsar proyectos hidroeléctricos, pero está invirtiendo en el mantenimiento y mejoramiento de los que tiene en operación.

El presidente salvadoreño no habló del diseño ni de otros detalles de la obra, pero adelantó que el control de la misma "lo va a tener a quien corresponda tenerlo, porque depende de a que lado se va a construir".

"Pero si puedo asegurar que todas las especulaciones van a quedar satisfechas con la información que paulatinamente vayan dando nuestros delegados", sostuvo.

En la cita de hoy, los comisionados de ambos países conformaron varias comisiones que se encargarán de analizar las alternativas del proyecto, como ser su ubicación geográfica, fuentes de financiación, licencias y permisos, protocolo de ejecución, entre otros.

Las reuniones continuarán en la tercera semana de mayo en Tegucigalpa.

Honduras y El Salvador acordaron en 1993 la construcción de la represa de "El Tigre" en la línea fronteriza de ambos países, pero organizaciones populares han expresado su oposición al proyecto.

Según las proyecciones iniciales, la represa generaría unos 1.000 megavatios de energía, con los que se abastecerían los dos países centroamericanos.

De ejecutarse el proyecto, inundaría algunas comunidades hondureñas en el departamento occidental de Intibucá, en las que desde ya están anunciando su oposición a la obra.

 
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