Los
más vulnerables al hambre y la desnutrición en la
región son los pobres que viven en los sectores rurales,
según el análisis, elaborado por los expertos de
la Comisión Económica para América Latina
y el Caribe (CEPAL), Andrés Fernández y Rodrigo
Martínez.
"Pertenecen
generalmente a grupos indígenas o afro-descendientes, tienen
bajo nivel educacional y poco acceso al agua potable y alcantarillado",
añade el informe.
Asimismo,
dado que la desnutrición produce efectos en la salud, la
educación y la productividad, este problema se convierte
en uno de los principales mecanismos de transmisión entre
generaciones de la pobreza y la desigualdad, añade.
Advierte
de que la desnutrición crónica produce efectos irreversibles
y se relaciona directamente con la extrema pobreza, situación
que golpea con más fuerza a los niños de los países
centroamericanos.
El
informe indica que Guatemala es el país con más
niños de cinco años con problemas de desnutrición
infantil crónica en el período 1995-2002, con el
46 por ciento.
La
cifra de Guatemala supera los promedios de Asia y Africa y Honduras
(29 por ciento), así como de países andinos: Ecuador,
27 por ciento; Bolivia, 26, y Perú, 25 por ciento.
Por
otro lado, la CEPAL admite que el estado de la desnutrición
global, es decir, el déficit de peso para la edad, es muy
heterogéneo entre los países de América Latina
y el Caribe.
Agrega
que la región presenta una tasa del 7,5 por ciento de menores
de cinco años en esta condición para el período
1995-2002, pero reconoce que mientras algunos países han
alcanzado la meta señalada en los ODM, otros han avanzado
muy poco e incluso muestran retrocesos como Argentina, Costa Rica,
Ecuador y Paraguay.
Los
expertos recalcan que una pobre alimentación en los niños
menores de cinco años incrementa su riesgo de muerte, inhibe
su desarrollo cognitivo y afecta a su estado de salud de por vida.
El
organismo de Naciones Unidas hace un llamado a los países
de la región a que desarrollen políticas de Estado
integrales, de largo plazo y con participación activa de
los todos los actores.
También
presenta algunas recomendaciones para la erradicación de
la desnutrición infantil, como promover la lactancia materna
y mantener y mejorar los programas de fortificación de
alimentos.
Recomienda,
además, proveer y promover el consumo de suplementos alimentarios
para mujeres embarazadas y establecer programas de transferencia
monetarias y de alimentos para poblaciones en extrema pobreza.
La
CEPAL señala que mientras la producción de bienes
e insumos alimentarios triplica los requerimientos energéticos
de la población, 53 millones de personas tienen un acceso
insuficiente a los alimentos. EFE