Según
la agencia australiana de noticias AAP, el comandante de la unidad
de reacción rápida de la policía de Timor
Oriental, Soares Hale, dijo que un subinspector de la policía
murió al recibir un golpe en el cuello.
Pero
la agencia citó que, según otras fuentes, dos cuerpos
sin vida fueron trasladados al hospital Nacional de Dili, y que
hay decenas de heridos.
La
violencia estalló en protesta por el despido de 591 militares
a principios de este mes, después de haber protagonizado
una larga huelga para pedir mejores condiciones laborales.
En
los alrededores de Komoro, el barrio donde se encuentra el aeropuerto
internacional de la ciudad, se escucharon disparos y la situación
era tan caótica que los habitantes buscaron refugio en
centros religiosos y otros partieron hacia las montañas,
informó a EFE un funcionario del gobierno que no quiso
revelar su nombre.
Según
esta fuente, los edificios de la Policía, del Gobierno
y el de la Universidad Nacional están ardiendo y la policía
no ha conseguido dispersar a los manifestantes violentos, que
tienen aterrorizada a la ciudad.
En
un intento de calmar los ánimos, el primer ministro, Mari
Alkatiri, anunció hoy que el gobierno creará un
comité para encontrar soluciones a las quejas de los soldados,
y se comprometió a asegurarse de que las soluciones se
ponen en marcha en un plazo de 90 días, pero la manifestación
continuó ante el palacio del gobierno.
Según
el funcionario, se escucharon disparos para dispersar a los miles
de manifestantes que se habían congregado en el centro
de la ciudad, pero cuando se creía que se había
restablecido la calma, la violencia volvió a tomar fuerza.
La
manifestación de hoy no ha sido la primera por este motivo,
ya que durante la última semana los soldados despedidos
salieron varios días a la calle.
También
se manifestaron el pasado mes de marzo, con el resultado de al
menos 7 detenidos y de una dura crítica del ministro de
Exteriores, José Ramos Horta, a los medios de comunicación
que según el ministro exageraron la magnitud de los incidentes.
Los
soldados que protestan son del oeste del país, y alegan
que, en cambio, un grupo de soldados que fueron promocionados
son de la parte oriental de la isla.
Las
Fuerzas Armadas de Timor Oriental contaban con una fuerza de unos
1.400 soldados, muchos de ellos, como los 591 militares despedidos,
antiguos miembros de la resistencia contra la ocupación
indonesia (1975-1999).
Timor
Oriental es una república soberana desde mayo del 2002,
después de un difícil y largo proceso hacia la independencia.
EFE