La
difusión de resultados por Exxon Mobil, Chevron y ConocoPhillips
ha coincidido con un precio de venta al público de la gasolina
de más de 3 dólares por galón (3,78 litros)
y un barril de petróleo de Texas, el de referencia en EEUU,
en torno a 72 dólares, algo que repercute de manera directa
en la carestía de la gasolina.
Las
cuentas de resultados en el inicio de 2006 surgen además
en plena campaña para las elecciones al Congreso y a cargos
estatales y locales, lo que ha hecho que las petroleras se conviertan
de nuevo en la diana a la que arrojan sus dardos todos los aspirantes.
"Nadie tiene compasión alguna por las compañías
petroleras en Capitol Hill (Congreso) en estos momentos",
aseguró esta semana Jack Kingston, congresista republicano
por Georgia, a The New York Times.
Al
igual que el pasado otoño, cuando el país aún
estaba conmocionado por la devastación causada por los
huracanes en el sur, los abultados beneficios y las generosas
compensaciones a sus directivos han suscitado propuestas de todo
tipo.
Gravar
con más impuestos las ganancias de las petroleras y recortar
hasta en 2.000 millones de dólares las exenciones fiscales
de que disfrutan son algunas de ellas.
Los
beneficios de ConocoPhillips, la tercera mayor petrolera de EEUU,
aumentaron un 13 por ciento y llegaron a 3.291 millones, mientras
que los ingresos alcanzaron los 47.900 millones, un 23 por ciento
más que hace un año.
El
beneficio neto de Chevron, la segunda en el escalafón,
se elevó un 49 por ciento en igual periodo y llegó
a 3.996 millones de dólares, con ingresos totales de 54.620
millones o un 32 por ciento más que en el primer trimestre
del 2005.
ExxonMobil,
la mayor petrolera del mundo que cotiza en bolsa, cerró
el primer trimestre con un beneficio neto de 8.400 millones de
dólares, un 7 por ciento más que hace un año
e ingresos de 88.980 millones de dólares.
Esta
cifra equivale a un ingreso diario cercano a los mil millones
de dólares en los últimos tres meses o de 42 millones
por hora y daría para compensar con 400 dólares
a cada propietario de un vehículo en EEUU, según
un cálculo incluido en MarketWatch.com.
Ante
estos signos de prosperidad de las petroleras y a la vista del
fuerte descenso de su popularidad, el presidente de EEUU George
W.Bush no ha cesado de reclamar esta semana a las compañías
que inviertan más en aumentar su capacidad de refinado,
la producción, la exploración de recursos y el desarrollo
de energías renovables.
Afirmó
que los estadounidenses esperan además "ser tratados
de forma justa" en cuanto a los precios de venta al público
e insistió en que la Comisión Federal de Comercio
(FTC) vigila muy de cerca la situación en las gasolineras
para castigar los abusos.
Ante
los vientos adversos que soplan, las compañías han
reavivado una campaña de mejora de imagen con la inserción
en los medios de mayor difusión de anuncios en los que
aseguran que sus ganancias en los últimos cinco años
son inferiores a las de los bancos o las farmacéuticas
ExxonMobil, que en el pasado año fue la empresa de EEUU
que más ganó -33.900 millones de dólares
netos-, asegura que en el periodo 2001-2005 ha invertido 74.000
millones de dólares en sus actividades a nivel global y
que sus ganancias suben y bajan según los ciclos de negocio.
Thomas
Friedman, columnista de The New York Times, abogaba el viernes
por gravar aún más el precio de venta de la gasolina
hasta situarlo en torno a 4 dólares o en aumentar la carga
impositiva a los vehículos de mayor consumo para hacer
mas atractivos los híbridos y los autos más pequeños.
"Cuanto
antes y más llevemos el precio de la gasolina al alza y
lo mantengamos ahí, mas pronto haremos que baje y para
siempre", antes de apuntar que para buscar energías
alternativas más competitivas "la gasolina tiene que
costar más, no menos". EFE