En
declaraciones a la prensa, Fox instó a los inmigrantes
a expresarse mañana, lunes, en varias ciudades estadounidenses
de manera "libre, democrática y prudente".
"Que la hagan (la manifestación) buscando
que contribuya a que se obtenga esa resolución positiva
para los inmigrantes y no que vaya a ser un elemento de provocación,
o de promover más la xenofobia o de oposición al
tema (del debate de la reforma migratoria en el Congreso estadounidense)",
enfatizó.
El presidente mexicano aseguró que "estamos
a punto de sacar ese tema y todos debemos de empujar fuerte ahora,
pero hagámoslo con prudencia y sensatez".
"En todos lados hay que expresarse, ejercer
nuestra libertad, y Estados Unidos es un país eminentemente
democrático, pero, a la vez, (solicito) prudencia (pues)
estamos en la etapa final de un debate muy especial y muy buscado
por todos los mexicanos que están allá y por mi
Gobierno", abundó el mandatario.
Fox, quien el próximo 1 de diciembre entregará
el poder al ganador de las elecciones presidenciales del 2 de
julio, señaló hoy que su Gobierno ha "trabajado
duro por cinco años y medio para que llegara este momento
de definir la suerte del tema de la inmigración para el
siglo XXI".
"Es
un debate histórico, no hay la menor duda, y estoy muy
optimista de que van a salir bien las cosas, de que vamos a tener
una resolución favorable del Congreso de Estados Unidos
al tema de la migración", dijo el presidente mexicano.
Según Fox, los líderes estadounidenses "saben
lo importante y valiosa que es la inmigración para ese
país, y por tanto, saben que es un tema en el que los dos
países nos podemos beneficiar, que es un tema que nos acerca
y nos permite comprendernos mejor".
Añadió
que espera que el Congreso en Washington apruebe una reforma que
permita un flujo migratorio legal, ordenado, seguro y que considere
el respeto a los derechos humanos y laborales de los inmigrantes.
Fox dijo que su país también enfrenta "el enorme
desafío de generar oportunidades de empleos" para
evitar la emigración masiva.
Los inmigrantes en EEUU convocaron al boicot comercial para exigir
al Congreso que apruebe una reforma migratoria que permita la
regularización de más de once millones de indocumentados,
la mitad de ellos mexicanos, y garantice el respeto de sus derechos.
Los
mexicanos residentes en el exterior, especialmente en EEUU, enviaron
en 2005 a su país 20.000 millones de dólares en
remesas, lo que representó la segunda fuente de divisas
después de las exportaciones de crudo.
El Gobierno de Fox ha dicho que sus diplomáticos en EEUU
no se sumarán al boicot del 1 de mayo, sino que estarán
"atentos" a prestar ayuda a los inmigrantes.
Los partidos políticos mexicanos, algunos obispos católicos,
los sindicalistas y activistas sociales han expresado su apoyo
a la manifestación de los inmigrantes. EFE