Economía crece en EEUU
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01 de mayo de 2006

Washington - El boicot convocado hoy en EEUU por los inmigrantes pretende resaltar su contribución a la economía del país, que es un aspecto controvertido del debate migratorio, pues cada parte escoge los datos que le convienen.


Por un lado, los partidarios de la inmigración acentúan que son imprescindibles para el buen funcionamiento de la maquinaria económica.

"La economía de EEUU depende en gran medida de la mano de obra inmigrante", dijo Paul Schlegel, director de política pública de la American Farm Bureau Federation, una asociación agrícola.

Esa organización calcula que una reforma migratoria que sólo incluya medidas de mano dura contra los inmigrantes, como la aprobada en diciembre por la Cámara de Representantes de EEUU, haría perder a su sector 9.000 millones de dólares al año.

Además de la agricultura, un boicot que lograse un total "día sin inmigrantes" prácticamente paralizaría la construcción, la limpieza y la hostelería en EEUU.

Por otro lado, los que quieren restringir la inmigración y se oponen a la legalización de los entre 11 y 12 millones de trabajadores indocumentados, destacan el costo que ellos suponen para el erario público.

Según el Centro de Estudios Migratorios, los inmigrantes clandestinos provocan un gasto anual para el Gobierno federal de 10.500 millones de dólares al año, en concepto de servicios de salud, principalmente.

Esa cifra es mayor en el caso de los estados y municipios, según John Wahala, uno de los investigadores del Centro, que dijo, sin embargo, que no se conoce su monto total.
No hay una estimativa del impacto total de los inmigrantes para la economía, dado que es un fenómeno con muchos efectos contrapuestos.

Sin embargo, la opinión general de los economistas independientes es que EEUU se beneficia por la entrada de los inmigrantes, principalmente latinoamericanos, tanto de los que vienen legalmente, como de los que cruzan el Río Bravo o los desiertos de Arizona.

Harry Holzer, profesor de la Universidad de Georgetown, destacó que los inmigrantes ofrecen una mano de obra barata que reduce el precio de los alimentos, la ropa y la vivienda en EEUU, lo que beneficia a los consumidores, especialmente a los más pobres, que dedican un porcentaje mayor de su renta a estos fines.

También disminuyen el costo médico, que se ha disparado en los últimos años de EEUU, pues los hospitales del país están llenos de enfermeras y médicos extranjeros.
Los inmigrantes también trabajan en el cuidado de los ancianos, otro segmento laboral que necesita empleados.

Holzer mantiene que la carga en gastos públicos de salud que ellos suponen es baja en el país como un todo, pero reconoce que "no es insignificante en ciertos estados en la frontera", donde la proporción de inmigrantes es mayor.

Aún así, cree que a largo plazo su impacto es positivo para las arcas gubernamentales, porque los inmigrantes, cuya edad media es menor que la población en general de EEUU, contribuyen durante más años al sistema de pensiones y a los programas públicos de salud para los ancianos y los pobres.

Una alegación frecuente de los conservadores es que los inmigrantes causan una caída de los salarios en EEUU y les quitan puestos de trabajo a los estadounidenses.

No obstante, este efecto parece ser pequeño. En el extremo alto del cálculo, George Borjas y Lawrence Katz, dos economistas de la Universidad de Harvard, estiman que desde 1980 al año 2000 la inmigración ha reducido los ingresos de los trabajadores nacidos en EEUU en entre un 3 y un 4 por ciento.

David Card, de la Universidad de California, mantiene que no hay pruebas ni siquiera para aventurar esos números, de por sí bajos.

A juicio de Holzer, una restricción total a la entrada de inmigrantes no llevaría necesariamente a una subida de los salarios en los sectores de hostelería, agricultura y manufacturas como la textil, donde existe un gran porcentaje de mano de obra extranjera.

Según este experto, la reacción de los agricultores sería comprar más maquinaria, por ejemplo, y se abrirían menos restaurantes, pues ya no serían tan rentables.

Además, ¿quién iba a preparar los tacos? EFE

 
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