Inmigrantes
De las marchas a la creación
de un movimiento social
   

01 de mayo de 2006

Washington - Los inmigrantes en EEUU prueban hoy si pueden pasar de las marchas multitudinarias a un movimiento social, en una jornada en la que, según los expertos, los grupos que convocaron a un boicot se juegan también su futuro.

"Esta bien puede ser la mayor huelga que haya habido en EEUU en varias décadas", dijo a EFE el profesor de historia Michael Kazin de la Universidad Georgetown, en Washington DC.

Miles de agrupaciones locales, iglesias, sindicatos y organizaciones políticas movilizaron entre mediados de marzo y mediados de abril a cientos de miles de personas en todo el país para exigir una reforma de la ley de Inmigración.

"Ha sido una movilización nacida de la frustración porque el Gobierno no ha promulgado una reforma sensata de la ley de Inmigración", opinó el profesor Alan Kraut, de American University, también de Washington y quien como Kazin se especializa en la historia de los movimientos sociales en EEUU.

"Pero hay muchos, tanto entre los inmigrantes como entre la mayoría de la población de EEUU que piensan que una huelga no es lo más adecuado" porque "la ausencia del trabajo y de las escuelas envía un mensaje equívoco, y no funciona como un ejercicio de poder económico", afirmó.

Coincidiendo con el 1 de Mayo -Día del Trabajo en la mayor parte del mundo salvo en EEUU, donde se celebra en septiembre- se han registrado llamamientos a diferentes tipos de protestas que van desde un "paro de consumidores" -no se hacen compras- a ausencias del trabajo y las escuelas.

Uno de los portavoces más prominentes del boicot y huelga ha sido Juan José Gutiérrez, de Latino Movement USA, quien admite que muchos trabajadores podrían perder sus empleos por el paro pero, en su opinión, "todo movimiento social ha pagado un precio por la defensa de sus derechos".

El éxito o fracaso del boicot y la huelga -medidos en términos de participación en todo el país- puede validar o dejar a un lado las consignas de los grupos que buscan radicalizar y politizar lo que por ahora ha sido sólo una movilización.

"Una cosa es una marcha y otra es un movimiento", dijo María Rodríguez, directora de la Coalición de Inmigrantes de Florida. "Y en ese punto estamos precisamente hoy: ¿Cómo pasamos de una marcha a un movimiento".

"Los inmigrantes quieren ser incluidos como fuerza legítima en la economía y la política", señaló Kazin pero "si esto se convertirá en un movimiento, y cuál será el rumbo que tome depende en gran parte de cómo respondan quienes están en el poder, y cómo esto afecte las elecciones de 2006 y 2008".

Las consignas y los cantos en las marchas de inmigrantes han traído memorias del movimiento por los derechos civiles en EEUU en los años 1950 y 1960, pero Kazin recordó que para 1963 ya existía un consenso en el país sobre la injusticia de la discriminación y segregación contra los negros.

"Ahora no hay un consenso, no hay una mayoría clara sobre qué hacer con la inmigración", añadió.

La última encuesta sobre inmigración llevada a cabo por la cadena NBC de televisión y el diario "The Wall Street Journal" encontró la semana pasada que el 68 por ciento de los estadounidenses apoyaría una legislación que abra paso a la legalización de los casi 12 millones de inmigrantes indocumentados.

La misma encuesta mostró que sólo el 17 por ciento de los estadounidenses cree que el boicot y huelga de hoy favorece la causa de los inmigrantes, y el 57 por ciento opina que traerán más perjuicios que beneficios.

Otra diferencia con el movimiento en favor de la igualdad de derechos para los negros, es que la población inmigrante es muy diversa: el 48 por ciento de los 34 millones de inmigrantes que cuenta el Censo, proviene de Asia, Africa, Oriente Medio y el este de Europa, y el resto es oriundo de América Latina.

En cambio, entre los inmigrantes indocumentados, los latinoamericanos suman el 78 por ciento, y entre ellos el 70 por ciento viene de méxico.

No sólo son diversas las culturas e idiomas de los inmigrantes, sino su nivel de educación, sus expectativas como inmigrantes, y su inserción en la sociedad de EEUU. EFE

 
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