Petra,
una residente del condado de Crockitt Park, en Texas, recibe una
llamada cuatro días antes de que se le acaben sus píldoras
que le alerta de que tiene que pedir más, pero lo que ella
no sabe es que la voz que se lo recuerda en inglés está
en Managua.
Bolaños cortó hoy la cinta inaugural
de los primeros 220 cubículos de un centro de servicios
como el que genera las llamadas periódicas a Petra, cuyo
apellido no puede ser divulgado por acuerdos de confidencialidad
entre las empresas.
Con otras 240 estaciones de trabajo que se añadirán
en unos dos meses, se tratará de la mayor instalación
de este tipo en el país y constituye un intento por parte
de Nicaragua de seguir el ritmo de otras naciones latinoamericanas,
donde este sector se ha disparado.
"Nicaragua entra en el selecto grupo de
países que van a la cabeza en el uso de la tecnología
más avanzada", dijo Bolaños durante el acto,
al que asistieron diplomáticos, empresarios y políticos.
El centro de contacto es parte de una industria
que prácticamente no existía hace tan siquiera diez
años y que ha surgido de la mejora y el abaratamiento de
las telecomunicaciones.
Las grandes empresas han descubierto que en lugar
de mantener una plantilla de estadounidenses para procesar datos
como el abono de facturas y responder a llamadas de consumidores
que no saben cómo encender su ordenador, pueden pagar un
décimo del salario a trabajadores en el Tercer Mundo para
que lo hagan.
El país rey del sector es India, más
precisamente la sureña ciudad de Bangalore, donde miles
de indios se pasan las noches en vela, por la diferencia horaria,
para satisfacer las necesidades de los consumidores de EEUU, desde
tramitar sus compras por teléfono hasta escuchar sus quejas
sobre sus tarjetas de crédito.
No obstante, esta industria ha crecido más
que la capacidad de absorción de India y los inversores
buscan otros lugares para colocar estos centros.
América Latina ha comenzado a entrar en
el negocio y sus perspectivas son buenas, especialmente porque
sus agentes son capaces de servir también a los hispanohablantes
de Estados Unidos, según los expertos.
"El mercado (latino) es gigante", señaló
Roger Peña, presidente de GVSource, la empresa de EEUU
que construye el nuevo centro de servicios en Managua.
Actualmente si uno "marca dos" para
hablar en español cuando llama al dentista, "la espera
es mucho mayor, porque las empresas no tienen suficientes agentes
que hablan español", explicó.
Países como Argentina, Perú y Colombia
ya cuentan con este tipo de centros de atención. América
Central tiene la ventaja de su mayor proximidad a Estados Unidos.
Además, la región está en
la franja horaria del centro de EEUU, lo que facilita el contacto
con el cliente, explicó Alvaro Montealegre, presidente
de Almori, la empresa que hace las llamadas a Petra en nombre
de una red farmacéutica.
Otra ventaja es el bajo costo de la región.
Montealegre paga a sus 99 empleados una media de 800 dólares
al mes, más primas, un buen salario en Nicaragua, que es
uno de los países con la menor renta per cápita
de América Latina, pero que no tiene ni comparación
con lo que tendría que pagar en EEUU.
Fue en parte ese bajo costo lo que también
sedujo a Morten Nygart, director general de la empresa danesa
T26, a escoger Nicaragua para abrir un centro de atención
al cliente en español para resolver las dudas informáticas
de los latinos en EEUU, así como de la población
de otros países hispanoamericanos.
El proyecto, con una inversión de 4 millones
de dólares y 200 empleados, "estará funcionando
el 1 de septiembre", prometió.
En total, 20.843 personas trabajan en los 85
centros de contacto de América Central, donde el líder
es Panamá, según la consultora Zagada Markets, que
prevé un crecimiento del 38 por ciento en los próximos
12 meses.
La mayor limitación a esa expansión
es el agotamiento de la reserva de personas que hablan bien inglés
en cada país.
"Para servicios de voz, no contamos con
más de 5.000 personas", reconoció Juan Carlos
Pereira, director ejecutivo de ProNicaragua, la agencia del Gobierno
que promueve las inversiones en el país. EFE