- Los actos de corrupción son apañados con los liberales como parte de lo compromisos que les exime de recibir criticas una vez que están al frente del poder
Tegucigalpa – El opositor Partido Nacional de Honduras mostró tibieza al posponer hoy la presentación de un anunciado documento en el que, según un sistemático programa comunicacional dado a conocer por varias semanas, analizarían y difundirían sus críticas a los primeros cien días de la administración de Manuel Zelaya Rosales.
Luego de las expectativas en torno a las posiciones nacionalistas en relación a la administración del gobierno liberal, la prensa local e internacional acreditada en Tegucigalpa, la capital hondureña, acudió este mediodía al Comité Central del PN, donde el presidente de ese organismo y ex candidato presidencial, Porfirio Lobo Sosa, simplemente dijo que sería hasta mañana, miércoles, que el documento se haría público.
La posición de los nacionalistas ha dejado dudas en cuanto a su carácter de fuerza opositora puesto que hasta este momento no han formulado juicios críticos relacionados con el gobierno de sus tradicionales adversarios políticos.
En el Congreso hondureño las principales determinaciones parlamentarias y legislativas han sido acuerpadas por los nacionalistas que no han mostrado ni la mínima resistencia u oposición a los planteamientos oficiales.
La aprobación del Presupuesto Nacional de la Nación es una muestra de la débil oposición, ya que pese a que el colectivo parlamentario de la izquierdista Unificación Democrática denunció la existencia de partidas encubiertas o poco claras, los nacionalistas no se esforzaron por conocer los detalles y por el contrario acuerparon el documento tal y como fue presentado por sus tradicionales adversarios.
Las únicas modificaciones contempladas en el Presupuesto Nacional están enmarcadas en el redestino de fondos que pasarán a ser manejados por los diputados a través del Congreso Nacional y serán destinados para proyectos de desarrollo regional y local, coordinados directamente por los parlamentarios.
Los nacionalistas, a través de Lobo Sosa, anunciaron inclusive en las últimas horas, con bombos y platillos, que su informe critico se daría a conocer hoy y sería un instrumento de una oposición fundamentada y constructiva.
Pero este mediodía, el propio Lobo Sosa les comunicó a los periodistas que se concentraron en la sede del PN en Comayagüela que debido a que el análisis “estaba guardado en computadora y no había sido posible imprimirlo” la posición de instituto político sería hecha pública hasta mañana, miércoles.
El retrazo en la presentación del análisis de los “cachurecos”, como se les conoce en el argot político, es vista por los analistas como un reacomodo y una debilidad en las posiciones de la principal fuerza opositora nacional.
Críticas variadas
La prensa local calificó la actitud nacionalista como carente de carácter y de seriedad en cuanto a sus posiciones frente a los temas de interés nacional.
En tanto, Marvin Ponce, diputado de la Unificación Democrática, señaló que la posición nacionalista obedece a que no existe una verdadera oposición y si la hay, la misma es tibia.
Indicó que la agenda nacionalista de oposición está marcada por intereses “clientelares”, es decir, que no va dirigida a cambiar la situación del país e indicó que las posiciones y actuaciones de los partidos tradicionales son coincidentes, y sin diferencias fundamentales.
Asimismo, se refirió a la corrupción que impera en el país y dijo que tanto en el actual como en el anterior gobierno han existido actos que son apañados entre si como parte de lo compromisos que les exime de recibir criticas una vez que están al frente del poder de la nación.
“Los nacionalistas y los liberales una vez en el poder no hacen nada de lo que proponen y después exigen que se haga lo que ellos no hicieron y por tanto no tienen moral para acusar” puntualizó Ponce.
Finalmente, dijo que la posición de su partido frente a la actuación del gobierno en estos primeros cien días, es que a éste ha mostrado una actuación errática y un doble discurso, pues, por un lado, el presidente Zelaya cuestiona el modelo económico imperante, pero por otro lado aplica el mismo esquema neoliberal y excluyente.