"El
populismo es incompatible con el ejercicio pleno de la libertad
de expresión", dijo el peruano Alvaro Vargas Llosa
en un debate sobre poder y periodismo en América Latina,
organizado por el diario "Folha de Sao Paulo".
Según Vargas Llosa, el riesgo que el populismo entraña
para la libertad de expresión está en que ve a la
prensa como "un escenario más de batalla ideológica"
y, como si de una guerra se tratase, intenta "capturar"
el espacio de los medios de comunicación.
El ejemplo más citado fue el de Venezuela, donde el presidente
Hugo Chávez mantiene desde hace años una agria pugna
con los medios de comunicación privados, pero también
hubo citaciones a la situación de la prensa en Perú
bajo el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000), y de Argentina
con el actual presidente Néstor Kirchner, entre otros.
"En
Venezuela hay una política de Estado contra la libertad
de expresión", manifestó el editor jefe de
la revista venezolana "Nueva Sociedad", Boris Muñoz.
Muñoz dijo que los medios de comunicación venezolanos
comenzaron a convertirse en campo de batalla política en
1999, cuando Chávez empezó a acusar a la prensa
de ser "cómplice" de la oposición.
"El
Estado venezolano se transformó en un fuerte Estado mediático",
dijo Muñoz en referencia a la red de medios de comunicación
montada por el gobierno de Chávez, que incluye desde los
canales de televisión y la radio oficial hasta diarios
y sitios de internet.
Para Andrés Oppenheimer, columnista del diario "Miami
Herald", resulta "peligrosa" la táctica
de gobiernos como el de Chávez de culpar a la prensa de
los problemas del país, un ejemplo, que según dijo,
ha comenzado a seguir su homólogo y amigo de Bolivia, Evo
Morales.
"Chávez
empezó a hablar en 1999 de dictadura mediática y
ahora Evo Morales habla de lo mismo", expresó.
Oppenheimer recordó que la prepotencia del Estado con la
prensa no es un fenómeno nuevo en la región, pues
ya se vivió entre las décadas de los años
60 y los 80 con las dictaduras militares, pero resurgió
con fuerza en los últimos años con los gobiernos
populistas.
"Hay
un aumento del poder ofensivo del Estado hacia la prensa",
manifestó Oppenheimer, quien reconoció sin embargo
que en algunos países la investigación periodística
se convirtió en pura y simple "denunciología",
donde algunos medios se limitan a hacerse eco a las acusaciones
entre políticos.
Vargas Llosa destacó además que bajo gobiernos autoritarios,
entre los que incluyó al de Alberto Fujimori, "el
periodismo tiende a corromperse", porque los medios que tienen
deudas con el Estado terminan convertidos en simples "ventrílocuos
del poder".
"En
un régimen de acoso a la prensa, ésta o se somete
o se rebela, no se mantiene neutral", señaló
al explicar las alternativas que tuvo la prensa peruana durante
la gestión de Fujimori. EFE