Los
soldados tendrán como misión ayudar a la Patrulla
Fronteriza en el manejo de sistemas de vigilancia, el análisis
de inteligencia, la instalación de barreras, la construcción
de carreteras para las patrullas y el adiestramiento, afirmó
Bush.
En ningún caso participarán en tareas de detención,
que "corresponderán a la Patrulla Fronteriza",
afirmó el presidente, quien quiso atajar así los
temores de que los soldados estadounidenses vayan a convertirse
en meros agentes de la ley, una preocupación que habían
expresado algunos legisladores.
Las noticias surgidas en los últimos días acerca
de este despliegue habían suscitado el temor también
de que ese envío se hiciera permanente y la frontera quedara
militarizada.
El propio presidente de México, Vicente Fox, telefoneó
a Bush el domingo para buscar garantías acerca de ese despliegue.
El envío de soldados "no va a militarizar la frontera
del sur", aseguró el presidente.
"México
es nuestro vecino y nuestro amigo. Seguiremos cooperando para
mejorar la seguridad a ambos lados de la frontera", dijo.
El discurso del presidente coincide con la reanudación
en el Senado del debate para una reforma completa del sistema
migratorio, que incluye tanto el endurecimiento de la seguridad
en la frontera como la creación de un programa de trabajadores
temporales que abre una puerta a la regularización de buena
parte de los cerca de doce millones de inmigrantes ilegales que
se calcula que viven en EEUU.
Según el presidente, una reforma migratoria completa debe
cumplir cinco objetivos.
El primero, declaró, es "reforzar la frontera",
de modo que quede abierta a la inmigración legal pero se
cierre a los "ilegales, criminales, narcotraficantes y terroristas".
Para ello, el presidente pidió al Congreso fondos que permitan
"mejoras drásticas en la dotación de personal
y la tecnología en la frontera".
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Además
de aumentar en 6.000 los agentes de la Patrulla Fronteriza,
se construirán barreras de alta tecnología
en corredores urbanos y se levantarán nuevas carreteras
para patrullas, así como se emplearán "cámaras
infrarrojas, sensores de movimiento y aparatos aéreos
no tripulados para impedir los cruces ilegales". |
El
presidente expuso también la necesidad de un programa de
trabajadores temporales que cree "una vía legal"
para los que quieren entrar en EEUU "de manera legítima,
por una etapa limitada de tiempo".
En tercer lugar, "necesitamos que los patrones se responsabilicen
de los trabajadores que contratan".
"Es
contrario a la ley contratar a alguien que se encuentre en este
país de forma ilegal. Sin embargo, las empresas no pueden
verificar la situación legal de sus empleados debido al
problema generalizado de la falsificación de documentos.
Por lo tanto, una reforma integral de la inmigración debe
incluir un mejor sistema para verificar documentos y seleccionar
a los trabajadores", afirmó.
El presidente insistió que no defiende "una amnistía"
sino una manera de hacer frente a la realidad de los millones
de inmigrantes ilegales que ya tienen "profundas raíces"
en este país, el cuarto paso de su estrategia.
Estas personas deberán pagar una multa y demostrar su voluntad
de convertirse en buenos ciudadanos para poder solicitar la ciudadanía,
cuya aprobación "no será automática".
En quinto lugar, concluyó, los nuevos ciudadanos deben
asimilarse y "abrazar nuestra identidad común como
estadounidenses", que incluye el dominio del idioma inglés.
EFE