Los
comentarios se produjeron tras una llamada telefónica del
mandatario mexicano a Bush un día antes de que éste
ofrezca un discurso sobre inmigración desde la Casa Blanca
y de que el Senado retome las discusiones en materia de legislación
migratoria.
"En
la conversación, el presidente Bush aseguró al presidente
Fox que no estaba contemplada la militarización de la frontera.
Que se analizaba el apoyo administrativo y logístico por
parte de la Guardia Nacional, no del Ejército, a las policías
en la zona fronteriza", señaló la Presidencia
mexicana en un comunicado.
"Los
mandatarios estuvieron de acuerdo en señalar que la solución
a los problemas fronterizos es una tarea compartida y una responsabilidad
conjunta de los dos países", agregó en el comunicado
la Oficina de la Presidencia.
"El
presidente Bush manifestó al mandatario mexicano que EEUU
considera a México como un socio y como un país
amigo al que se le reconoce y respeta", indicó la
nota del Gobierno mexicano.
Bush le reiteró a Fox "su convicción de que
el tema migratorio sólo puede ser resuelto en el marco
de una reforma integral y comprensiva", en la misma línea
de lo que ha afirmado el Gobierno de México.
Datos oficiales apuntan a que unos 11 millones de mexicanos viven
en EEUU, la mitad de ellos sin documentos legales.
Cada año unas 400.000 personas de este país y de
otros de Centro y Sudamérica cruzan por México la
frontera común, de unos 3.200 kilómetros, en busca
de mejores oportunidades de vida.
Los mexicanos residentes en el exterior, la mayoría de
ellos en EEUU, enviaron en 2005 remesas por unos 20.000 millones
de dólares.
Esta suma representó la segunda fuente de divisas para
el país, después de la venta de crudo, pero por
delante del turismo y la inversión extranjera directa.
EFE