18
de mayo de 2006
Por
Dagoberto Rodríguez
drodriguez@proceso.hn
Tegucigalpa
- Honduras sigue estando a la zaga en desarrollo humano en comparación
con el resto de países del continente y en vez de avanzar,
más bien ha sufrido un estancamiento, según revela
el informe de desarrollo humano 2006 “Hacia la expansión
de la ciudadanía”, presentado hoy en esta ciudad.
Los
datos más relevantes del documento, preparado por el Fondo
de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), fueron expuestos
en un acto en el que estuvieron presentes el presidente Manuel
Zelaya Rosales; la presidenta de la Corte Suprema de Justicia,
Vilma Morales y los representantes de diferentes sectores de la
sociedad.
Según
el informe, cuya copia fue entregada a la prensa, durante el periodo
2001-2004, los cambios en el índice de desarrollo humano
(educación, salud e ingreso per-cápita), han sido
bastante lentos, pasando de 0.660 a 0.664, lo que ubica a Honduras
como uno de los países de desarrollo humano medio.
Esa
situación obedece a varios factores, pero principalmente
al bajo crecimiento económico e insuficiente generación
de trabajo productivo, un estado con una institucionalidad que
sigue siendo frágil y con bajos niveles de efectividad
y a una ciudadanía más restringida por causa de
la violencia cotidiana y la inmigración.
“La
presencia de diferentes rezagos sociales, combinados con los elevados
niveles de pobreza, altos grados de desigualdad y una significativa
fragmentación del territorio en términos de acceso
a servicios sociales y oportunidades económicas, mantienen
a Honduras en un índice de Desarrollo Humano (IDH) medio”,
cita la investigación.
El
informe señala, además, que en el 2003 la media
de ingresos del diez por ciento más rico de la población,
es 50 veces más elevada en relación al ingreso promedio
del diez por ciento más pobre de la población.
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En
relación al componente educativo, los cambios en
los últimos años son casi imperceptibles,
ya que durante el periodo 2001-2004 se observa una tasa
de matrícula combinada que permanece en 53.1 de analfabetismo
que se incrementa en apenas 1.4 puntos porcentuales, lo
que sigue situando a Honduras como el tercer país
de América con mayor desigualdad educativa. |
Esperanza
de vida estancada
En
lo que respecta a la esperanza de vida, que es el indicador relacionado
con la salud y el bienestar de la población, éste
no ha experimentado una tendencia positiva desde el 2001, cuando
pasó de 68.8 años a 68.6 para el 2004.
Según
los expertos, lo anterior refleja el estancamiento en que se encuentran
los niveles de salud de la población y destaca los grandes
retos en términos de cobertura y calidad de los servicios
sanitarios del país.
En
Centroamérica, Honduras es uno de los países más
afectados por el sida, ya que hasta octubre de 2004 habían
21,196 personas viviendo con el virus y se estimaba que unos 66,000
hondureños habían contraído la enfermedad,
incluyendo los 5,000 nuevos casos registrados en el 2003.
En
desnutrición el panorama tampoco es halagador, pues el
informe establece que las tasas siguen siendo elevadas. En el
2004 el 79.1 de los niños y niñas entre tres meses
y cinco años de edad, presentaban un cuadro de desnutrición
moderada y un 48.2 por ciento padecían de desnutrición
severa.
Conforme
a su peso, la tasa de desnutrición global, en niños
y niñas menores de cinco años, es de 67.2%. Otro
factor que podría estar influyendo en la esperanza de vida
de los y las hondureñas se vincula con los importantes
grados de violencia e inseguridad que prevalecen en el país.
Mujeres
siguen rezagadas
Otro
aspecto relevante de la investigación, es que el desarrollo
humano de las mujeres hondureñas en lugar de mejorar a
empeorado, pero destaca que pese a ello la participación
política de las féminas ha avanzado.
Un
ejemplo de la inequidad de género es el hecho que el salario
promedio de las mujeres hondureñas, en iguales condiciones
laborales y con la misma capacidad y experiencia profesional,
representa aproximadamente el 67.6 por ciento frente al devengado
por los hombres.
Violencia
y migración
Otros
aspectos relevantes contenidos en el informe, son el tema de la
violencia y la inmigración hacia Estados Unidos.
Según
el estudio, la violencia social y la inseguridad ciudadana
se han convertido en los principales obstáculos para
la construcción de la ciudadanía en vista
que ha creado un entorno de miedo e inseguridad que afecta
seriamente la calidad de vida de los hondureños. |

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Se
establece que producto de la inseguridad en las principales ciudades
del país, más del 65 por ciento de las personas
declara haber dejado de caminar en las calles, 60 por ciento afirma
haber limitado los lugares a donde va de compras, 62 por ciento
ha reducido sus actividades recreativas y más del 40 por
ciento ha dejado de ver a alguien que apreciaba mucho.
“La
desconfianza ha alcanzado niveles importantes en Tegucigalpa y
San Pedro Sula, donde la inseguridad se traduce en miedo”,
señala el informe.
Por
otro lado, destaca que el año pasado el éxodo numeroso
de hondureños representó entre el 10 y el 14 por
ciento de la población nacional, debido, entre otras cosas,
al gran déficit social y la falta de oportunidades para
desarrollar sus capacidades en el país.
En
1990, del total de centroamericanos, la población emigrante
hondureña en EEUU ocupaba el último lugar en cuanto
a tamaño, con un total de 131,066 personas, equivalente
al 11%.
Pero diez años después, los hondureños representaban
el 15 por ciento de la comunidad centroamericana de inmigrantes
y mostraban la mayor tasa de crecimiento (66% según el
Censo Poblacional de Estados Unidos; 154% según el Centro
Mumford
Un
dato relevante y esperanzador encontrado en la investigación,
es que un porcentaje importante de la población hondureña
considera que no ve necesario emigrar a EE UU, por la convicción
que su permanencia en Honduras contribuye a “sacar adelante
el país, lo que a juicio de los investigadores, constituye
un aporte valioso y un fértil espacio para la expansión
de la ciudadanía.
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Conclusiones
más relevantes
Para
superar la situación antes enunciada, se recomienda,
entre otras cosas, un crecimiento sostenido igual o mayor
al 5 por ciento por los próximos diez años,
la reducción de la desigualdad en la distribución
de los ingresos, superar y luchar contra la pobreza, generar
empleo de calidad y aumentar la productividad.
“Estos
hallazgos nos llevan a reflexionar en que hay que tomar
medidas urgentes para conducirnos por la senda del desarrollo
humano a través de la toma de decisiones de la ciudadanía.
No podemos seguir postergando la toma de decisiones”,
dijo la presidente del Poder Judicial Vilma Morales.
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