La
evaluación final del Comité recalcó la preocupación
que causan ciertas técnicas de interrogatorio "que
han resultado en la muerte de algunos detenidos" y cuestiona
las "reglas confusas" que están vigentes a ese
respecto.
Concretamente,
pidió a EEUU que "rescinda cualquier técnica
de interrogatorio que constituya tortura o un trato cruel e inhumano,
en todos los lugares de detención que están bajo
su control efectivo".
El
informe del Comité contra la Tortura citó prácticas
como la del "submarino" (introducir la cabeza del detenido
en el agua casi hasta la asfixia), la de colocar grilletes muy
apretados y la de usar perros para causar terror.
Asimismo,
sostuvo que las autoridades estadounidenses deben "registrar
a todas las personas detenidas en cualquier territorio bajo su
jurisdicción, como medida para prevenir los actos de tortura".
El
relator que tuvo a su cargo el caso de EEUU, el español
Fernando Mariño, reconoció el "espíritu
de colaboración" de ese país "al enviar
un informe completo y haber respondido a todas las preguntas que
le hicimos", pero opinó que varias de sus prácticas
son cuestionables, por lo que el Comité le ha pedido que
las derogue.
En
declaraciones a EFE, Mariño también se refirió
a la preocupación que persiste por las probables prisiones
secretas que EEUU controla fuera de su territorio y consideró
"lamentable" que la delegación de ese país
haya eludido hacer comentarios sobre este asunto, así como
sobre sus actividades de inteligencia.
En
su informe, el Comité instó a Washington a garantizar
que "nadie está en centros de detención secretos
bajo su control efectivo", al tiempo que le pidió
"investigar y revelar la existencia de cualquiera de esos
lugares, determinar bajo qué autoridad fueron establecidos
y qué trato se brinda a los prisioneros".
Mariño
dijo a EFE que el Comité "cuenta con información
fundamentada y fiable que indica que esas prisiones existen",
por lo que el grupo de expertos "admite como probable"
esa situación "y con la autoridad que tenemos, la
condenamos".
"Entendemos
que los políticos no reconozcan esto públicamente,
aunque tampoco lo hayan negado tajantemente", agregó
el experto de la ONU.
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Asimismo,
el informe indicó que los expertos cuentan con "reportes
fiables" sobre torturas cometidas por personal de EEUU
destacado en Afganistán e Irak, y lamentó
que "las investigaciones y procesos de varios de esos
casos, incluso cuando se produjo la muerte del detenido,
merecieran penas indulgentes".
Mencionó
que algunas fueron sanciones administrativas o de menos
de un año de prisión.
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Otro
asunto por el que expertos de la ONU se declararon preocupados
fue que EEUU considere que el principio de no devolver personas
a países donde corren el riesgo de ser torturados, no se
aplique a aquellos que captura fuera de su territorio.
EEUU
"debe aplicar ese principio a todos los detenidos bajo su
custodia", recalcaron.
Mariño dijo que confía en que la Administración
del presidente George W. Bush "cooperará de buena
fe" con el Comité, que le ha pedido que informe en
un año sobre las medidas adoptadas para poner en práctica
las recomendaciones recibidas.
Aunque
reconoció que "como país soberano" EEUU
puede rechazar las observaciones de los expertos, sostuvo que
ese país había mostrado "en general una actitud
de colaboración y su intención de poner en orden
los problemas surgidos en el contexto de la lucha contra el terrorismo".
EFE