"Ya
estamos trabajando en ello, porque si no somos capaces de integrarlos
en nuestra sociedad irán a las bandas", dijo a Efe
una fuente de la Policía española, que explicó
que, en Madrid, los servicios sociales y las ONG están
actuando con los chicos en los colegios, donde las bandas los
captan.
Se
trata de conseguir mantener bajo control a estas bandas antes
de que evolucionen como lo hicieron en sus países de origen
en Sudamérica o en EEUU, donde están ya vinculadas
con la criminalidad organizada.
En
España, "el problema ahora mismo recuerda las primeras
etapas de la situación en Sudamérica", cuando
los jóvenes acudían a las bandas para divertirse
y olvidar sus cuitas familiares y, si bien cometían pequeños
delitos, lo hacían para conseguir algún dinero o
como mera diversión, según un informe reciente.
El
informe, elaborado por un responsable del servicio de información
de la Guardia Civil y publicado por el Instituto Universitario
de Investigación sobre Seguridad Interior, sugiere combinar
las medidas sociales para integrar a los jóvenes con las
policiales a fin de evitar que se hagan con el control de zonas
o barrios.
Si
se consigue "que el paso de los jóvenes por estos
grupos sea simplemente una etapa en sus vidas que termine con
el comienzo de una vida familiar o laboral, el problema se habrá
conseguido mantener dentro de unos niveles aceptables", destaca
el experto.
Pero "si los jóvenes ven las bandas como una forma
de vida, el problema mutará siguiendo los modelos"
de EEUU y Sudamérica, advierte.
Por
eso, pide que se preste "especial atención a la nueva
entrada de personas procedentes de estos países con motivo
del derecho al agrupamiento familiar" obtenido por los inmigrantes
que obtuvieron residencia en el último proceso de regularización.
Unas
575.000 personas, el 70 por ciento de ellas latinoamericanas,
obtuvieron tarjeta de residencia y trabajo durante ese proceso,
completado hace poco más de un año.
La
Policía española, afirmó la fuente consultada
por Efe, ha logrado identificar a buena parte de los integrantes
de las principales pandillas latinas, los "Latin Kings"
y sus rivales los "Ñetas", los "Dominican
don't play" y los "Latinos de Fuego".
Estas
dos últimas bandas son las principales escisiones de los
"Latin Kings" y, como ésta, se han implantado
en Madrid. La capital, Barcelona, Alicante, Valencia y Murcia
son las ciudades donde se ha detectado la presencia de los pandilleros
latinos.
La
cadena de detenciones de "Latin" desde finales del año
pasado, en respuesta policial a dos asesinatos presuntamente cometidos
por miembros de esa pandilla en los meses anteriores en Madrid,
han debilitado a la banda, que ha pasado a una fase "durmiente",
como la calificó la fuente policial.
Ahora,
sus miembros mantienen reuniones en pequeños grupos, con
menor frecuencia y sin sus ropas habituales, y se han dado cuenta
de que la Policía está sobre ellos, explicó.
EFE