El periodismo, tiempos de blogs

   

21 de mayo de 2006
Por Armando Euceda

El periodismo de tradición, ese que nos llega día a día por los periódicos, las emisoras de radio y los canales de televisión, el periodismo tal y como lo conocemos en nuestro medio, amo de las llaves de la noticia y venerable tal cual es, está presenciando un raro momento de transición en donde la audiencia a la que sirve comenzó a ser su propio rival y, tecnología en mano, amenaza con desplazarlo a un distante lugar.


El 30 de noviembre de 2004, los editores del diccionario Merriam-Webster anunciaron que una nueva palabra: “blog”, símbolo de la diferencia entre el viejo y el nuevo periodismo, era la palabra más consultada por el público, la más destacada del año 2004.

Blog, también conocida como Weblog, resume la existencia de un nuevo fenómeno de prensa. La palabra debutó en el diccionario de Merriam-Webster en el 2005 y se define como “un sitio en la red (Web site) que contiene una revista personal en línea con reflexiones, comentarios y frecuentemente hipervínculos que remiten al lector a sitios de interés.”

Blog es la palabra a comprender. Se sustenta en un periodismo participativo –al que la tradición rehúsa aceptar como genuino- de recién nacimiento, cuya clave es la descentralización, que ofrece noticias a la carta, basado en un periodismo hecho por usted -amigo lector- que representa la fuente inagotable de voces frescas nacidas en las entrañas de la comunidad; un periodismo de una clase diferente, liberado de la tradición y los estándares del periodismo profesional, que viene de abajo hacia arriba y que llega al público sin el látigo editor, sin intermediarios. Ese periodismo cuyos defensores claman como tendencia y no como una moda, está resumido en 4 letras: blog.

Este periodismo participativo está basado en “el acto de un ciudadano, o grupo de ciudadanos, desempeñando un papel activo en el proceso de coleccionar, reportar, analizar y diseminar noticias e información. El intento de esta participación es proveer la información independiente, confiable, precisa y amplia que la democracia requiere.” (Shayne Bowman y Chris Willis, The Media Center en el American Press Institute, 2003)

Algo verdaderamente revolucionario está ocurriendo en el manejo de la información en el mundo. Un proceso emergente desde la base hasta la cima, autoorganizando la creatividad, ha creado el más grande sistema de publicidad de la historia humana que, para mayo del 2003, descansaba en más de 10 mil millones de documentos localizados en cerca de 40.4 millones de sitios WEB. Internet ha dado paso a una transición momentánea del periodismo que es impactante, anticipándose que el tiempo de colisión entre las formas de periodismo –el tiempo de su bifurcación final- será más dramático y fulminante.

¿Ha muerto el periodismo tradicional? En el más radical de los enfoques está la posición del editor y fundador del periódico digital Surcoreano, Ohmynews.com que tiene más de 2 millones de lectores al día y es producido con insumos de más de 26 mil ciudadanos-periodistas registrados: “Con OhmyNews, deseamos decirle adiós al periodismo del siglo XX donde la gente solamente vio las cosas desde los ojos de los tradicionales, medios conservadores… El concepto fundamental es que cada ciudadano es un reportero.” (Oh Yeon-ho)

Lo tradicional, basado en el “filtre, luego publique”, versus lo emergente que descansa en la irreverencia del “diga lo que tiene que decir, que lo bueno será separado de lo mediocre después de los hechos”, es, en esencia, el signo de la controversia.

El tiempo nos enseñará si los bloggeros tienen la razón o si, una vez pasada la moda, la tengan quienes compartan la opinión de un experimentado periodista norteamericano que, ante el fracaso de los blogs en las últimas elecciones presidenciales en los Estados Unidos, afirmara recientemente: teclear no es periodismo.

 
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