Se
trata de un avión con bandera mexicana, serie 010, con
registro XB-JPL que fue traído al país el 24 de
febrero pasado por dos pilotos, también de nacionalidad
mexicana, identificados entonces como Carlos Enrique Mezner y
Felipe Rivielo.
El director de Aeronáutica Civil, Guillermo Seaman, dijo
en aquel momento a los periodistas que los pilotos "ingresaron
normalmente, con sus pasaportes en regla, pagaron todos los derechos
y salieron el día siguiente" del país.
Por tal razón, consideró que "no había
razón o motivo alguno para detenerlos".
El portavoz del Ministerio Público, Melvin Duarte, dijo
hoy a Acan-Efe que las investigaciones alrededor de este caso
continúan, pero que se han visto estancadas porque Estados
Unidos, México y Venezuela no han respondido las asistencias
judiciales solicitadas desde abril pasado.
Dijo que los fiscales que conocen el caso valoran actualmente
la posibilidad de viajar a esos países para recolectar
personalmente la información solicitada.
Asimismo explicó que la Ley de Aeronáutica Civil
de Honduras faculta a las autoridades hondureñas a iniciar
los trámites de abandono de la aeronave, 90 días
después de que nadie acredite la propiedad del aparato.
"Ese plazo vence mañana, fecha en la cual las autoridades
de Aeronáutica Civil pueden iniciar ese proceso",
declaró Duarte.
Dijo desconocer si Aeronáutica Civil iniciará el
proceso, y comentó que de hacerlo "sería una
acción al margen de las investigaciones que realiza el
Ministerio Público".
La fuente añadió que "en todo caso la posición
de los fiscales es que el Ministerio Público debe seguir
en custodia de la aeronave, en tanto no se confirme si hubo o
no comisión de delito en su llegada al país".
Duarte dijo además que si en el transcurso de las investigaciones
se comprueba que hubo comisión de un delito, el proceso
de abandono lo debe seguir la oficina de bienes decomisados del
Ministerio Público a través de su Oficina de Bienes
Incautados.
Una fuente cercana a la presidencia de Honduras dijo a Acan-Efe
que de ser confiscada la aeronave se buscaría la posibilidad
de venderla, junto con el actual avión presidencial, un
jet west wind, para comprar uno nuevo.
Ambos aviones tienen más de 20 años de vuelo, aunque
han sufrido modificaciones en sus turbinas. EFE