De
acuerdo con la portavoz de la Patrulla Fronteriza en Washington,
María Valencia, durante el fin de semana se reportaron
ocho muertes en la franja fronteriza, cinco en el desierto.
"El
calor es tan intenso, que estamos viendo los restos de personas
con severas quemaduras y con los pies destrozados por las temperatura
que alcanza la arena", aseguró la portavoz del Consulado
de México en El Paso, Socorro Córdova.
Dos
de las víctimas del fin de semana eran mujeres, quienes
fueron encontradas en la zona de Columbus, que colinda con la
población de Palomas (México).
Una
de ellas, Beatriz Nicolás Sánchez, de 27 años
y originaria del estado de México, estaba muerta cuando
llegaron los agentes, mientras que la otra: Patricia López
Díaz, de 29 años y originaria de Puebla (México),
fue hallada con vida y trasladada de inmediato vía aérea
al hospital Thomason de El Paso.
La
mujer, que presentaba quemaduras de segundo y tercer grado en
25 por ciento de su cuerpo, falleció antes de ser transportada
al Centro para Quemados del Centro Médico Universitario
de Lubock (Texas), confirmó el vocero de la Patrulla Fronteriza,
Douglas Mosier.
"El calor es tan intenso, que los inmigrantes que se aventuran
al desierto están muriendo quemados", dijo Córdova,
quien informó que las dos mujeres viajaban con sus esposos,
pero que éstos no han podido decir mucho por que están
muy afectados.
En
opinión de Valencia, las mujeres son siempre mas susceptibles
a morir en el cruce y explicó que el verano es la temporada
más peligrosa del año para cruzar la frontera ilegalmente.
Tan sólo el pasado año fiscal -que finalizó
el 30 de septiembre- perdieron la vida 473 inmigrantes, 128 de
los cuales fallecieron en julio.
"Este
año (fiscal) han perdido la vida, 207 inmigrantes indocumentados,
y la cifra ha comenzado a elevarse rápidamente", sostuvo
la portavoz de la agencia federal, quien agregó que desde
la semana pasada hay un promedio de dos muertes diarias.
Agregó
que la Patrulla Fronteriza ha acentuado sus campañas de
alerta en México, Centroamérica y Estados Unidos
para intentar disuadir a los potenciales inmigrantes y a quienes
ya han conseguido entrar a EEUU y consideran traer a sus familiares.
El
calor es tan intenso que en algunas carreteras se ven a inmigrantes
que bajan del desierto y caminan por las laterales esperando ser
vistos por personal de la Patrulla Fronteriza.
"Son
inmigrantes que sienten que su vida ya corre peligro, que están
desorientados, que fueron abandonados por un pollero y que buscan
ser rescatados por nuestros compañeros", aseguró
Valencia. EFE