Por
61 votos frente a 37, los senadores desestimaron la propuesta
de la senadora demócrata Dianne Feinstein (California)
que buscaba evitar una legalización de los indocumentados
en función de los años de permanencia en EEUU.
La votación mostró el límite que tiene
en el Senado un acuerdo para regularizar a los indocumentados
y hace prever que cualquier ley que salga del Congreso este
año sobre el tema va a procurar que, al menos, una parte
de indocumentados abandone el país.
Pero varios senadores sugirieron que el rechazo a la enmienda
servirá para mantener vigente un acuerdo bipartidista
de reforma migratoria que podría aprobarse esta semana
y que luego deberían negociar con la Cámara de
Representantes.
El proyecto que el Senado votaría entre el miércoles
y jueves divide a los indocumentados en tres categorías
y permite legalizar a quienes están en EEUU desde hace
cinco años o más, y después de seis años
paguen una multa e impuestos, pasen un control de antecedentes
penales y aprendan inglés.
Los extranjeros que hayan vivido sin papeles en EEUU entre dos
y cinco años tendrían que salir del país,
volver a entrar con una visa de trabajo temporal que obtendrían
de forma automática y después de cuatro años
podrían pedir la residencia permanente.
Los indocumentados que tengan menos de dos años en EEUU
deberían volver a sus países de origen y, si desearan
volver a entrar, deberían solicitar una visa de trabajo
temporal, sin garantías de recibirla.
El Centro Hispano Pew estimó que hasta marzo del 2005
había 6,7 millones en la primera categoría, 2,8
millones la segunda y 1,6, en la tercera.
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Cecilia
Muñoz, vicepresidenta del Consejo Nacional de la
Raza (NCLR), que promueve los derechos de los hispanos,
dijo a Efe que con ese proyecto "el mejor escenario
es que de los 12 millones (de indocumentados), entre nueve
y 10 millones podrían legalizarse". |
Pero
Feinstein afirmó que la división en tres categorías
"es impracticable, crearía una pesadilla burocrática
y conduciría a un fraude importante".
Su propuesta abría la puerta a la legalización
con la creación de una "tarjeta naranja" para
que pudieran trabajar si pagaban impuestos y una multa, y demostraban
tener conocimientos de inglés, de historia y sobre el
gobierno estadounidense.
Después de esperar ocho años a lo sumo, podían
obtener un permiso de residencia permanente.
La Coalición por una Reforma Migratoria Integral y cerca
de 160 organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes
habían reclamado que el Senado aprobase la propuesta
de Feinstein.
Los grupos enviaron cartas a los senadores donde se manifestaron
"profundamente preocupados" porque el proyecto de
ley del Senado excluirá a demasiados inmigrantes que
trabajan con fuerza, cumplen la ley, y hacen importantes contribuciones
a este país.
De todas formas, el proyecto de la Cámara Alta es considerado
la principal esperanza de legalización de una parte de
los inmigrantes sin papeles.
Pero, si resulta aprobada como se espera, la iniciativa deberá
sobrevivir una negociación con la Cámara de Representantes,
que en diciembre aprobó un proyecto republicano que criminaliza
a los 12 millones de indocumentados, sin posibilidad de legalización
alguna.
El
presidente estadounidense, George W. Bush, ha mostrado
su respaldo a la versión del Senado, pero varios
activistas reclaman que se involucre más directamente
en las negociaciones con los conservadores de su partido
para evitar que la reforma migratoria naufrague. |
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El
diario "The Washington Post" publicó hoy que
el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano
Dennis Hastert, podría bloquear la aprobación
de un proyecto al exigir que cuente con el apoyo de la mayoría
de los congresistas de su partido, algo que parece improbable.
EFE