El 24 abril pasado el Servicio de Ciudadanía e Inmigración
de EEUU advirtió que los hondureños y nicaragüenses
que no se re-inscriban en el TPS se exponen a la deportación,
tras informar que el número de solicitudes presentadas
hasta ahora es muy bajo.
Las autoridades hondureñas han expresado su preocupación
por la apatía de los hondureños beneficiarios
de este programa a re inscribirse en el mismo.
Según fuentes de la Cancillería hondureña
unos 45.000 de los 80.000 beneficiarios del programa, no ha
realizado a la fecha los trámites de re inscripción
en el TPS.
Zelaya dijo que su Gobierno ante la apatía de sus compatriotas
en días recientes se inició una amplia campaña
publicitaria a través de los medios de comunicación
en los Estados, donde se concentran la mayor parte de los hondureños.
El presidente manifestó que su lucha por la protección
de los hondureños en el exterior seguirá vigente
no sólo para lograr la prolongación de un estatus
temporal, sino que en lograr un régimen migratorio permanente
que garantice la seguridad de quienes trabajan y envían
remesas desde los Estados Unidos.
El TPS es un beneficio que EEUU le concede a centroamericanos
que fueron víctimas del huracán Mitch, a finales
de 1998.
El mecanismo ha sido extendido por sexta vez desde 1999, y en
el caso de los hondureños, desde entonces ha favorecido
a unos 93.000, según las autoridades de Tegucigalpa.
Los hondureños que residen en EEUU, unos 800.000, entre
residentes legales e indocumentados, envían a su país
remesas familiares que este año podrían sumar
unos 1.500 millones de dólares.
El mandatario hondureño visitará a su par estadounidense
el próximo cinco de junio en la Casa Blanca, para analizar
durante dos horas diversos temas de interés nacional,
por lo que en esta agenda no se descarta el asunto migratorio.
El presidente hondureño viajará a Washington para
una reunión de dos horas el próximo 5 de junio
con su homólogo estadounidense, George Bush.
El gobernante dijo hoy a los periodistas que espera que antes
de dicha fecha, el gobierno estadounidense haya aprobado algunas
de las enmiendas de los temas migratorios que discute actualmente
el senado y congreso de ese país.
Dijo que las reformas migratorias de los Estados Unidos se entienden
porque es un país democrático con sus propias
leyes.
Asimismo, declaró que para lograr que Honduras no sea
afectada por esas enmiendas, es recomendable adoptar el diálogo,
que a su criterio es el mejor método diplomático
y de respeto para lograr establecer políticas congruentes
e integrales.