Hispanos discrepan sobre
reforma migratoria

   

26 de mayo de 2006

Miami (EEUU) - Diversas organizaciones comunitarias hispanas mostraron hoy sus profundas divergencias sobre el proyecto de ley de reforma migratoria aprobado por el Senado de EEUU, al que algunos tachan de "trampa" e "injusto".


El principal desacuerdo con la reforma migratoria se centra en que "muchas de las personas han sido divididas, categorizadas por un proyecto de ley lleno de enmiendas", dijo Rosa Kasse, presidenta de la Coalición Hispana.

"No es la reforma que Estados Unidos debió aprobar", opinó Kasse, quien advirtió de que cerca de ocho millones de personas "no podrán cumplir con todos los requisitos que han puesto".

La reforma, destacó, constituye un "exceso de enmiendas" propugnadas por senadores "acérrimos enemigos de los inmigrantes".

"Hay una falta de sentido común", agregó.

En este sentido, Kasse mostró su decepción por las acciones de algunos legisladores estadounidenses de los que se esperaba una acción más comprometida, y señaló el caso de la senadora Hillary Clinton, quien "jugó el papel con Dios y con el Diablo".

Sin embargo, otros grupos de defensa de los hispanos, como la Unidad Hondureña, manifestaron su satisfacción por "la histórica aprobación de la reforma migratoria".

José Lagos, presidente de esta organización, expresó su "agradecimiento y alegría" por la aprobación de un proyecto de ley que traerá "la legalización de millones de inmigrantes indocumentados".

Asimismo, mostró su reconocimiento al presidente de EEUU, George W. Bush, y a lo senadores Mel Martínez, John McCain, Edward Kennedy y Bill Frist, entre otros, por ser los artífices de esta histórica" victoria.

De igual modo, Kasse reconoció la labor efectuada por el senador de origen cubano Mel Martínez, "quien es un ejemplo de lo que un inmigrante puede lograr en esta gran nación".

No obstante, Nora Sándigo, presidenta de Fraternidad Nicaragüense, dejó claro que queda mucha batalla que librar, e instó a la comunidad hispana a que "contacten a diario con todos los congresistas y senadores hasta lograr la aprobación de la legalización".

Para John Fred, director de "We Count!", una de la principales organizaciones en defensa de los hispanos de Homestead, se trata de reforma migratoria cubierta de "trampas y de medidas represivas que nada tiene que ver con una ley comprensiva y generosa".

En su opinión, "el precio que estamos pagando es muy alto", ya que la reforma contiene una serie de disposiciones que "quitan muchos derechos constitucionales: revisiones judiciales y detenciones indefinidas de indocumentados, si el país de origen no acepta la repatriación".

Preguntado si esto podría desencadenar futuras manifestaciones en contra del proyecto de ley aprobado, Fred respondió: "Es posible que haya más movilizaciones". "Es una victoria parcial, y tal como está tiene muchas trampas y cosas negativas", apostilló.

Del mismo parecer es Luis Ibarra, presidente de la Organización de Inmigrantes Latinos Unidos (ILUF), quien mostró un claro "sentimiento de decepción" ante una reforma que esperaba "justa y humana, que abarcara a todos los indocumentados".

Según Ibarra, aunque el proyecto de ley es favorable a muchos, "descrimina a un gran número de personas a las que se quiere acorralar".

"Me preocupa toda esa gente que se va a quedar fuera, que va a ser deportada", subrayó Ibarra, al tiempo que señaló lo injusto de una medida coercitiva de este tipo, que criminalizará a "inmigrantes que han producido y tienen a su familia aquí, a sus hijos, que han nacido aquí".

La reforma migratoria era "un maniquí bien vestido al que lo han desnudado", sentenció Kasse. EFE

 
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