El
principal desacuerdo con la reforma migratoria se centra en
que "muchas de las personas han sido divididas, categorizadas
por un proyecto de ley lleno de enmiendas", dijo Rosa Kasse,
presidenta de la Coalición Hispana.
"No
es la reforma que Estados Unidos debió aprobar",
opinó Kasse, quien advirtió de que cerca de ocho
millones de personas "no podrán cumplir con todos
los requisitos que han puesto".
La
reforma, destacó, constituye un "exceso de enmiendas"
propugnadas por senadores "acérrimos enemigos de
los inmigrantes".
"Hay
una falta de sentido común", agregó.
En
este sentido, Kasse mostró su decepción por las
acciones de algunos legisladores estadounidenses de los que
se esperaba una acción más comprometida, y señaló
el caso de la senadora Hillary Clinton, quien "jugó
el papel con Dios y con el Diablo".
Sin
embargo, otros grupos de defensa de los hispanos, como la Unidad
Hondureña, manifestaron su satisfacción por "la
histórica aprobación de la reforma migratoria".
José
Lagos, presidente de esta organización, expresó
su "agradecimiento y alegría" por la aprobación
de un proyecto de ley que traerá "la legalización
de millones de inmigrantes indocumentados".
Asimismo,
mostró su reconocimiento al presidente de EEUU, George
W. Bush, y a lo senadores Mel Martínez, John McCain,
Edward Kennedy y Bill Frist, entre otros, por ser los artífices
de esta histórica" victoria.
De
igual modo, Kasse reconoció la labor efectuada por el
senador de origen cubano Mel Martínez, "quien es
un ejemplo de lo que un inmigrante puede lograr en esta gran
nación".
No obstante, Nora Sándigo, presidenta de Fraternidad
Nicaragüense, dejó claro que queda mucha batalla
que librar, e instó a la comunidad hispana a que "contacten
a diario con todos los congresistas y senadores hasta lograr
la aprobación de la legalización".
Para
John Fred, director de "We Count!", una de la principales
organizaciones en defensa de los hispanos de Homestead, se trata
de reforma migratoria cubierta de "trampas y de medidas
represivas que nada tiene que ver con una ley comprensiva y
generosa".
En
su opinión, "el precio que estamos pagando es muy
alto", ya que la reforma contiene una serie de disposiciones
que "quitan muchos derechos constitucionales: revisiones
judiciales y detenciones indefinidas de indocumentados, si el
país de origen no acepta la repatriación".
Preguntado
si esto podría desencadenar futuras manifestaciones en
contra del proyecto de ley aprobado, Fred respondió:
"Es posible que haya más movilizaciones". "Es
una victoria parcial, y tal como está tiene muchas trampas
y cosas negativas", apostilló.
Del
mismo parecer es Luis Ibarra, presidente de la Organización
de Inmigrantes Latinos Unidos (ILUF), quien mostró un
claro "sentimiento de decepción" ante una reforma
que esperaba "justa y humana, que abarcara a todos los
indocumentados".
Según
Ibarra, aunque el proyecto de ley es favorable a muchos, "descrimina
a un gran número de personas a las que se quiere acorralar".
"Me
preocupa toda esa gente que se va a quedar fuera, que va a ser
deportada", subrayó Ibarra, al tiempo que señaló
lo injusto de una medida coercitiva de este tipo, que criminalizará
a "inmigrantes que han producido y tienen a su familia
aquí, a sus hijos, que han nacido aquí".
La
reforma migratoria era "un maniquí bien vestido
al que lo han desnudado", sentenció Kasse. EFE