26 de mayo de 2006
Redacción Proceso Digital
Fotos Luis Elvir

  • La policía montó un inusual dispositivo de seguridad en los alrededores de la iglesia en la que se celebró la boda del hijo del presidente Zelaya

Tegucigalpa - En medio de un fuerte e inusual dispositivo de seguridad, se celebró este sábado la boda del hijo mayor del presidente Manuel Zelaya Rosales, Héctor Zelaya Castro con Marcela Kafati, hija de un acaudalado empresario de la industria del café.

La ceremonia religiosa, que acaparó la atención de la prensa rosa de la capital hondureña, se desarrolló bajo un amplio dispositivo policial para evitar el ingreso de personas ajenas a las familias de los contrayentes, principalmente de la prensa nacional.

La boda del hijo mayor del gobernante hondureño fue el evento social más importante de los últimos meses y mereció amplios desplegados de los medios de comunicación escritos de este país centroamericano.

Por disposición de la novia, Marcela Kafati, se prohibió el ingreso de la prensa especializada y sólo fueron invitados unos pocos periodistas, cercanos al presidente Manuel Zelaya y su esposa Xiomara.

Según la novia, esta vez se limitó el acceso a la prensa por la exagerada cantidad de periodistas que llegaron a la ceremonia civil que se realizó hace una semana en la hacienda del padre del novio.

Marcela Kafati y Hector Zelaya.

Los comunicadores de la crónica social tuvieron que conformarse a esperar en las afueras de recinto religioso en el que se realizó la ceremonia nupcial, en la colonia Tepeyac de la capital hondureña.

Muchos vecinos de esta exclusiva colonia Tepeyac expresaron su malestar por el cierre de las principales calles y por el dispositivo de seguridad que la policía hondureña montó en los alrededores del sitio.

Decenas de efectivos de la policía fueron ubicados estratégicamente en los alrededores de la iglesia para dar seguridad a los altos personeros gubernamentales e invitados especiales que se hicieron presentes.

Muchos de los fotógrafos de los distintos medios de comunicación solo pudieron hacer fotografías de la pareja, cuando esta salía de la iglesia en la que formalizó su unión eclesiástica.

Los periodistas se sintieron frustrados y molestos porque es inusual que en una ceremonia matrimonial de esta naturaleza se les vede el ingreso, y lo calificaron como una actitud arrogante de la novia.

Antecedentes
Desde hace cuatro años, una ceremonia matrimonial que involucrara a la clase política hondureña no acaparaba tanto la atención de los hondureños ni de los medios de comunicación.

El 10 de octubre de 2002, la boda del presidente de ese entonces Ricardo Maduro y la española Aguas Ocaña, fue ampliamente cubierta por la prensa nacional, con la diferencia que en aquella oportunidad hubo fotografías y tomas de video oficiales para los medios de comunicación y se ofreció detalles del enlace.

La boda de Héctor Zelaya, hijo del presidente de la República quien se desposó con Marcela, la hija del empresario cafetero Jesús Kafati, fue acompañada de un fuerte dispositivo de seguridad que impidió el acceso de la prensa. Con anterioridad la novia, ahora señora de Zelaya había vedado el ingreso de los comunicadores, según dijo, para conservar la intimidad durante su banquete nupcial.

En esa oportunidad la boda de la pareja presidencial acaparó la atención de los medios nacionales e internacionales, que, incluso, desplazaron, sus unidades móviles y a sus mejores reporteros para darle cobertura.

Como era de esperarse, esa vez la boda presidencial fue criticada por los principales dirigentes de la oposición

Maduro y Ocaña oficializaron su separación un día antes que el primero entregara el poder de la nación el 27 de enero de este año. Actualmente la ex primera dama reside en Nicaragua en donde realiza obras sociales a favor de los niños desamparados a través de una organización no gubernamental.

 
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