El viernes anterior, la DGAC hizo las primeras publicaciones
en un periódico de la capital, como primer paso legal
antes de subastar la aeronave y posteriormente se hará
lo mismo en el diario oficial La Gaceta.
Ocho días después de la publicación en
La Gaceta se procederá a redactar el acta de declaración
de abandono, luego se pide la intervención de los entes
contralores del estado para hacer el avalúo y finalmente
la subasta.
Antes de la subasta, las autoridades harán una revisión
técnica del aparato, se le asignarán las nuevas
matrículas y se procederá a hacer las pruebas
de vuelo, lo que puede llevar varios días.
El director de la DGAC declaró que de encontrarse pruebas
de que la aeronave fue utilizada para la comisión de
un delito, ya no será subastada sino que pasará
a la Oficina de Bienes Incautados (OABI) del Ministerio Público,
que decidirá su destino final.
Según cálculos, el jet en mención tiene
un costo de 18 millones de dólares en el mercado, pero
nuevo. No obstante, por tratarse de un aparato de 1969 y en
consideración al uso que ha tenido, su costo actual es
mucho menor.