Bush
comenzó hoy una visita de dos días a la zona de
la frontera con México, su segunda en menos de un mes
y desde que presentó un plan que combina mayores medidas
de seguridad con un programa de trabajadores temporales y una
vía para la legalización de los inmigrantes "sin
papeles" que lleven más tiempo en el país.
Su visita, que le lleva hoy a Nuevo México,
Texas y Nebraska, coincide con el comienzo del despliegue de
hasta 6.000 soldados de la Guardia Nacional, que -dentro del
plan que él presentó el mes pasado- reforzarán
a la Patrulla Fronteriza en sus tareas de vigilancia de la línea
divisoria durante los próximos tres años.
En esos tres años, Bush quiere prácticamente
doblar el número de agentes de la Patrulla de los 10.000
actuales a más de 18.000.
Bush
visitó hoy un centro de formación de la Patrulla
Fronteriza en Artesia (Nuevo México), donde pronunció
un discurso, y posteriormente recibirá una sesión
informativa en la sede de ese cuerpo en la zona de Laredo, en
Texas.
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Durante
su discurso, el presidente afirmó que la inmigración
ilegal "es un problema grave", que no sólo
pone en peligro la seguridad nacional, sino que también
"perjudica el cumplimiento de la ley" y "crea
una economía sumergida". |
Se
calcula que cerca de doce millones de inmigrantes indocumentados
se encuentran en la actualidad en EEUU.
El problema de la inmigración ilegal
se ha convertido en uno de los grandes contenciosos que afronta
el Congreso este año de elecciones legislativas.
Bush, sin embargo, aseguró que "estamos
logrando importantes progresos" de cara a la aprobación
de una reforma exhaustiva del sistema, y destacó el proyecto
de ley aprobado por el Senado hace dos semanas.
Este proyecto de ley, como la propuesta de Bush,
combina medidas de seguridad en la frontera con la creación
de un programa de trabajadores temporales y una vía para
la legalización de los inmigrantes ilegales que lleven
más tiempo en el país y no hayan cometido delitos
serios.
El proyecto de ley del Senado debe armonizarse
ahora con la propuesta paralela de la Cámara de Representantes,
aprobada el pasado diciembre y que se limita a proponer medidas
más duras de seguridad.
El proceso de armonización promete ser
complicado, ante las notables diferencias de ambas propuestas.
El siguiente paso es el nombramiento de un comité
formado por miembros de ambas cámaras, que se encargará
de negociar el proyecto de ley final.
El Senado ya tiene nombrados a los 14 republicanos
y doce demócratas que le representarán en ese
comité, pero la Cámara de Representantes aún
no lo ha hecho.
En
su discurso de hoy, el presidente expresó su optimismo
por que el proceso pueda llegar a buen fin, y quiso poner el
énfasis en los puntos en común en lugar de las
diferencias que separan a los legisladores.
"Aunque
son las diferencias las que ocupan los titulares, las
similitudes son sorprendentes", declaró Bush,
que enumeró, entre otros factores, que "todos
estamos de acuerdo en que tenemos que controlar nuestras
fronteras. Hay un acuerdo en que el Gobierno federal tiene
la responsabilidad de controlar la frontera para que cada
inmigrante ilegal sea devuelto a casa".
También,
continuó, es necesario enfrentarse a las empresas
que emplean inmigrantes indocumentados y "frenar
los incentivos para que los extranjeros quieran cruzar
la frontera y venir a quedarse". |
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La
parte más difícil, y donde existe más discrepancia,
es en torno al programa de trabajadores temporales y la apertura
de una vía para la legalización de los inmigrantes
que lleven más tiempo en el país.
Insistió, sin embargo, en que "hay
algo de lo que estoy convencido: si no acometemos todos los
elementos al mismo tiempo, no resolveremos ninguno de ellos".
El
presidente concluirá su gira mañana, miércoles,
con una visita a Omaha (Nebraska), donde pronunciará
un nuevo discurso sobre la reforma migratoria. EFE