Sólo
Thierry Henry con acciones individuales en el primer tiempo
pudo superar a la defensa helvética, después los
'bleus' se perdieron entre el orden de Suiza que, incluso, llegó
a rematar más veces a puerta que los franceses.
Y
eso que en el inicio Francia ofreció buenas sensaciones.
Vivió sus primeros ataques de la capacidad de sorpresa
de Frank Ribery, con su habilidad en las acciones entre líneas,
que los suizos tardaron en taponar. Con Zidane como maestro
de ceremonias y Henry prácticamente como único
recurso ofensivo, a los de Raymond Domenech les costó
descifrar la defensa helvética.
Sólo
cuando los franceses lo intentaron por las bandas, y en concreto
por la izquierda, la de Ludovic Magnin, tuvieron opciones. Primero
fue en un centro desde ese lado de Wiltord que Henry remató
fuera (m.6), después un centro de Sagnol que Vieira no
concretó (m.14) o con un nuevo servicio del lateral del
Bayern de Munich resuelto por Zuberbuehler (m.20).
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Los
suizos ofrecían orden, pero no creaban situaciones,
hasta que en una falta en las inmediaciones del área,
Tranquillo Barnetta puso el balón en la cabeza
de Senderos, el central del Arsenal no llegó a
tocar y la pelota dio en el palo. Frei no recogió
el rechace y Suiza desperdició la mejor ocasión,
una oportunidad de oro para adelantarse en el marcador
(m.24).
El
aviso surtió efecto entre los 'bleus'. Zidane quiso
más el balón y Henry se echó el equipo
a sus espaldas. El delantero del Arsenal demostró
su clase y su velocidad de reacción en un par de
acciones individuales.
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En
la primera le hizo un túnel a Magnin, pero su pase no
fue aprovechado por Ribery (m.31), en la segunda su remate fue
fácil para el meta suizo (m.33). De nuevo la sociedad
Ribery-Henry funcionó en el minuto 38. El delantero del
Olympique de Marsella aprovechó un error de Senderos,
dio el pase de la muerte a Henry, pero éste no controló
bien y su remate dio en la mano de Mueller (m.38), un penalti
que Ivanov no señaló.
Los
franceses salieron decididos a resolver el partido en el segundo
tiempo, pero su juego no estuvo a la altura de las circunstancias
y no llegaron ni siquiera a rematar entre los tres palos.
Sin
ideas, sin demasiada frescura física, con Ribery absolutamente
agotado y con Senderos más pendiente de Henry, los suizos
creyeron en la posibilidad de ganar.
El
técnico suizo, Jakob 'Kobi' Kuhn cambió al gigante
Streller, que no había aportado gran cosa, por Daniel
Gygax (m.57) y los helvéticos ganaron un poco más
de profundidad.
Barnetta
avisó con una llegada desde la izquierda (m.62) y Gygax
no se creyó que podía marcar cuando en el segundo
palo recibió un centro de Magnin (m.66). Su remate, más
con la mejilla que con la cabeza, fue despejado por Barthez
en una buena aproximación.
Sin
un remate a puerta en toda la segunda parte, los 'bleus'
se encomendaron a Henry, Louis Saha sustituyó a
Ribery en un intento de Domenech por cambiar el ritmo
de un partido que cada vez tenía más color
suizo.
En
el sprint final del partido, los franceses se fueron un
poco más hacia adelante. Una dejada a Saha sobre
Dhorasoo, en el minuto 90, fue lo mejor de los franceses
en el segundo tiempo, pero el remate del jugador del Paris
Saint-Germain salió fuera. Después, en la
última jugada del partido, Frei intentó
rematar con la mano una falta lanzada con mucha intención.
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Al
final, los seguidores franceses despidieron a los suyos con
pitos y es que los 'bleus', campeones en 1998, siguen sin marcar
un gol. Se despidieron del Mundial de Corea y Japón con
el marcador a cero y siguen de la misma manera.
Ficha
técnica
0
- Francia: Barthez; Sagnol, Thuram, Gallas, Abidal;
Makelele, Vieira, Zidane, Ribery (Saha, m.70); Wiltord (Dhorasoo,
m.84) y Henry.
0
- Suiza: Zuberbuehler; Degen, Mueller (Djourou, m.75),
Senderos, Magnin; Barnetta, Vogel, Cabañas, Wicky (Margairaz,
m.82); Streller (Gygax, m.57) y Frei.
Arbitro:
Valentin Ivanov (RUS). Mostró cartulina amarilla a Magnin
(m.42), Barnetta (m.45), Degen (m.56), Abidal (m.64), Cabañas
(m.72), Zidane (m.72), Sagnol (m.90+3) y a Frei (m.90+3).
Incidencias:
Lleno absoluto en el Gottlieb-Daimler-Stadion de Stuttgart,
un estadio con una capacidad para 52.000. Partido de la primera
jornada del Grupo G. 31 grados de temperatura y una humedad
del 21 por ciento al inicio del partido. Un aficionado francés
falleció, de muerte natural, antes del encuentro en las
inmediaciones del estadio, según informó un portavoz
de la Cruz Roja alemana. En el palco, entre otras personalidades,
se encontraba el primer ministro francés, Dominique de
Villepin. EFE.