El
mes más mortífero fue noviembre de 2004, cuando
murieron 137 soldados en ciudades como Faluya, donde EEUU lanzó
una dura ofensiva para erradicar a insurgentes suníes.
La
mayoría de los soldados muertos ha sido víctima
de lo que el Pentágono designa como "artefactos
explosivos improvisados", es decir, bombas callejeras.
Aunque
se han logrado avances en la detección de esos artefactos
y de sus responsables, el número total de ese tipo de
ataques ha aumentado en los últimos meses, dijo en una
rueda de prensa, el general Carter Ham.
Ham
es subdirector para operaciones regionales del Estado Mayor
y ex comandante de las fuerzas estadounidenses en el norte de
Irak.
En
los últimos cinco meses ha decrecido la mortalidad entre
los militares estadounidenses, a medida que los insurgentes
parecen concentrarse menos en ellos y más en los soldados
o civiles iraquíes.
Los
analistas apuntan que, pese a todo, el número de soldados
estadounidenses muertos en este conflicto es inferior al de
guerras anteriores, gracias a factores como los avances en la
medicina o en la fabricación de equipamiento blindado.
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En
Vietnam murieron 58.000 soldados y en Corea, 54.000.
El
número de civiles y militares iraquíes muertos
en el conflicto se desconoce, aunque el presidente de
EEUU, George W. Bush, en un discurso en diciembre del
2005, los cifró "más o menos"
en unos 30.000. EFE |