Tal
apreciación es el resultado de una encuesta en línea
realizada por Proceso Digital en los primeros 20 días
del presente mes con el fin de auscultar la opinión de
los lectores de esta diario digital sobre este tema.
De
acuerdo a los resultados de la encuesta, un 83.5 por ciento
de los internautas, es decir 254 votantes, consideran que el
ministro y
viceministro de Seguridad deben participar de los operativos
en las
calles.
Sin
embargo, un 16.1 por ciento, o sea 49 de los consultados, opinan
que no debe hacerlo y apenas uno consideró no saber.
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La
opinión de los encuestados contrasta con la política
de las actuales autoridades de la Secretaría de
Seguridad de no participar en los operativos y redadas
que los agentes del orden realizan en las zonas de mayor
delincuencia. |
En reiteradas ocasiones el ministro del ramo, Álvaro
Romero, ha dejado sentado que su modalidad de trabajo no consiste
en acompañar a los policías a las calles, sino
realizar una labor más ejecutiva desde su despacho.
En
similares términos se ha expresado su viceministro, Jorge
Rodas
Gomero, quien en una entrevista para Proceso Digital, confesó
que únicamente hará acto de presencia en los operativos
policiales, cuando sea necesario.
Frente
a esa política, la ciudadanía considera que las
actuales
autoridades deben dirigir las acciones policiales en contra
de la criminalidad como un disuasivo y un claro mensaje a los
delincuentes, en el sentido que el gobierno está dispuesto
a combatir el delito en todas sus formas.
En
la administración anterior, los hondureños
se acostumbraron a ver casi todos los días en los
medios de comunicación, al entonces ministro de Seguridad,
Óscar Álvarez, y al viceministro Armando Calidonio,
dirigiendo los operativos y arrestando peligrosos mareros
y delincuentes. |
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A
raíz de esa permanente presencia en los medios informativos,
Álvarez fue apodado por los periodistas como “el
Showman”, lo que a juicio del actual ministro no contrasta
con su estilo de dirección porque lo que se buscaba era
notoriedad personal.
En
los últimos meses, la criminalidad y la violencia han
tenido un
repunte en las principales ciudades del país. Además
se ha reactivado la industria del secuestro y los asaltos bancarios.
Las
actuales autoridades de Seguridad interpretan ese fenómeno
como una percepción de la ciudadanía, porque los
hechos violentos siguen siendo los mismos que el año
anterior.
Otro
fenómeno, que a juicio del ministro Romero, ha dado lugar
al auge de la violencia es la deportación de cientos
de hondureños de Estados Unidos.