El deceso de Soto se produjo en la madrugada de hoy en un hospital
privado de la capital hondureña.
El veterano piloto hondureño fue declarado "Héroe
Nacional" tras la guerra con El Salvador de julio de 1969,
por un centenario contencioso limítrofe y migratorio,
que el 11 de septiembre de 1992 fue resuelto por un fallo de
la Corte Internacional de Justicia.
Soto, quien también fue piloto comercial, derribó
el 17 de julio de 1969 tres aviones "Mustang" de la
Fuerza Aérea Salvadoreña, hazaña que logró
en un viejo "Corsario" de la II Guerra Mundial.
El choque entre los "Mustang" de El Salvador y los
"Corsarios" de Honduras fue el último combate
aéreo en el mundo entre aviones de guerra con motor de
pistón.
El conflicto armado entre los dos países centroamericanos
fue conocido en el mundo, erróneamente, como "La
guerra del fútbol", por un despacho de prensa enviado
desde Tegucigalpa por el periodista polaco Ryszard Kapuscinski,
quien se encontraba de paso en la capital hondureña.
Más tarde, Kapuscinski, considerado "el padre del
reportaje" y quien fue declarado en su país el mejor
periodista del siglo XX, publicó un libro con el mismo
título: "La guerra del fútbol", aunque
la confrontación entre hondureños y salvadoreños
no fue por ese deporte.
La guerra se produjo después de una eliminatoria para
el Mundial México'70, en la que se clasificó El
Salvador tras una serie de tres partidos.
Honduras ganó 1-0 el primer juego en Tegucigalpa, pero
perdió 0-3 el segundo en San Salvador, lo que obligó
a un tercero en cancha neutral, que resultó ser México,
donde los salvadoreños se impusieron por 3-2.
Como piloto comercial, Fernando Soto fue el capitán del
Boeing 737 de la aerolínea Servicios Aéreos de
Honduras S.A. (SAHSA, ya desaparecida) en que el Papa Juan Pablo
II viajó de Guatemala a Tegucigalpa, el 8 de marzo de
1983, durante su primera gira por Centroamérica.
De la guerra, en Honduras sólo queda el recuerdo grabado
en la memoria de quienes la vivieron, entre civiles y algunos
veteranos de guerra, además de varios monumentos al soldado
en el occidente, sur y centro del país, y el avión
"Corsario" que pilotó Fernando Soto.
El aparato ahora forma parte del Museo del Aire de la Fuerza
Aérea en Tegucigalpa.
La guerra, que inició el 14 de julio de 1969 y concluyó
el 18 de ese mismo mes, llevó a Honduras a ejercer después
una supremacía aérea en Centroamérica,
la que actualmente mantiene con una flota encabezada por cazas
"F-5" estadounidenses.

El cese del conflicto armado fue posible con la intervención
de la Organización de Estados Americanos (OEA).
La guerra distanció a Honduras y El Salvador durante
11 años, hasta que en octubre de 1980 firmaron un acuerdo
de paz con la mediación del jurista y ex presidente peruano
José Bustamante.
El acuerdo establecía un plazo de cinco años para
que los dos países buscaran una solución bilateral
al contencioso limítrofe, pero, como no lo lograron,
acataron el compromiso de llevarlo en 1985 a la máxima
instancia de la Corte Internacional de Justicia.
La guerra entre Honduras y El Salvador dejó un saldo
global de unos 5.000 muertos, según apuntes históricos.
Los restos de Fernando Soto serán velados hoy en la Fuerza
Aérea Hondureña. Su sepelio será mañana.
EFE