Muere "Héroe Nacional" de la guerra con El Salvador

   

25 de junio de 2006 

Tegucigalpa - El coronel hondureño Fernando Soto, "Héroe Nacional" de la guerra de 100 horas entre Honduras y El Salvador, murió hoy en Tegucigalpa tras un quebranto de salud, informaron fuentes familiares del extinto.


El deceso de Soto se produjo en la madrugada de hoy en un hospital privado de la capital hondureña.

El veterano piloto hondureño fue declarado "Héroe Nacional" tras la guerra con El Salvador de julio de 1969, por un centenario contencioso limítrofe y migratorio, que el 11 de septiembre de 1992 fue resuelto por un fallo de la Corte Internacional de Justicia.

Soto, quien también fue piloto comercial, derribó el 17 de julio de 1969 tres aviones "Mustang" de la Fuerza Aérea Salvadoreña, hazaña que logró en un viejo "Corsario" de la II Guerra Mundial.

El choque entre los "Mustang" de El Salvador y los "Corsarios" de Honduras fue el último combate aéreo en el mundo entre aviones de guerra con motor de pistón.

El conflicto armado entre los dos países centroamericanos fue conocido en el mundo, erróneamente, como "La guerra del fútbol", por un despacho de prensa enviado desde Tegucigalpa por el periodista polaco Ryszard Kapuscinski, quien se encontraba de paso en la capital hondureña.

Más tarde, Kapuscinski, considerado "el padre del reportaje" y quien fue declarado en su país el mejor periodista del siglo XX, publicó un libro con el mismo título: "La guerra del fútbol", aunque la confrontación entre hondureños y salvadoreños no fue por ese deporte.

La guerra se produjo después de una eliminatoria para el Mundial México'70, en la que se clasificó El Salvador tras una serie de tres partidos.

Honduras ganó 1-0 el primer juego en Tegucigalpa, pero perdió 0-3 el segundo en San Salvador, lo que obligó a un tercero en cancha neutral, que resultó ser México, donde los salvadoreños se impusieron por 3-2.

Como piloto comercial, Fernando Soto fue el capitán del Boeing 737 de la aerolínea Servicios Aéreos de Honduras S.A. (SAHSA, ya desaparecida) en que el Papa Juan Pablo II viajó de Guatemala a Tegucigalpa, el 8 de marzo de 1983, durante su primera gira por Centroamérica.

De la guerra, en Honduras sólo queda el recuerdo grabado en la memoria de quienes la vivieron, entre civiles y algunos veteranos de guerra, además de varios monumentos al soldado en el occidente, sur y centro del país, y el avión "Corsario" que pilotó Fernando Soto.
El aparato ahora forma parte del Museo del Aire de la Fuerza Aérea en Tegucigalpa.

La guerra, que inició el 14 de julio de 1969 y concluyó el 18 de ese mismo mes, llevó a Honduras a ejercer después una supremacía aérea en Centroamérica, la que actualmente mantiene con una flota encabezada por cazas "F-5" estadounidenses.

El cese del conflicto armado fue posible con la intervención de la Organización de Estados Americanos (OEA).

La guerra distanció a Honduras y El Salvador durante 11 años, hasta que en octubre de 1980 firmaron un acuerdo de paz con la mediación del jurista y ex presidente peruano José Bustamante.

El acuerdo establecía un plazo de cinco años para que los dos países buscaran una solución bilateral al contencioso limítrofe, pero, como no lo lograron, acataron el compromiso de llevarlo en 1985 a la máxima instancia de la Corte Internacional de Justicia.

La guerra entre Honduras y El Salvador dejó un saldo global de unos 5.000 muertos, según apuntes históricos.

Los restos de Fernando Soto serán velados hoy en la Fuerza Aérea Hondureña. Su sepelio será mañana. EFE

 

 
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