Tyler
Drumheller, jefe de las operaciones europeas de la CIA antes
de jubilarse el año pasado, dijo al diario que intentó
advertir a las autoridades sobre las acusaciones de un disidente
iraquí, apodado "Curveball", quien aparentemente
tenía problemas mentales y no era un testigo fiable.
Drumheller eliminó la referencia a los laboratorios móviles
de un discurso que debía presentar el entonces secretario
de Estado, Colin Powell, para justificar una posible acción
militar contra Irak.
Sin embargo, el 5 de febrero de ese año, Powell se presentó
ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y leyó
textualmente que "tenemos una descripción de primera
mano sobre los laboratorios de armas biológicas"
en Irak.
"Pensamos
que habíamos arreglado el problema, pero encendí
el televisor y allí estaban de nuevo (las declaraciones
sobre los laboratorios", dijo al diario Drumheller.
El ex funcionario de la CIA agregó que hizo advertencias
similares antes de un discurso sobre el "Estado de la Unión"
del presidente George W. Bush el 28 de enero de 2003, en el
que el mandatario estadounidense hizo mención de los
presuntos laboratorios secretos.
El entonces director de la CIA, George Tenet, insistió
en unas declaraciones al diario de que se enteró de los
problemas con "Curveball" mucho tiempo después
y que nunca recibió advertencia alguna de Drumheller
o de ningún otro funcionario.
El Gobierno estadounidense ha reconocido que hubo errores de
inteligencia sobre los presuntos planes del régimen de
Sadam Husein para fabricar armas de destrucción masiva.
Pero el testimonio de Drumheller y de otros ex altos cargos
del Gobierno de EEUU demuestran cómo los servicios de
inteligencia de EEUU se fiaron de los alegatos del disidente
iraquí, de que el régimen de Sadam tenía
fábricas de armas biológicas en el desierto.
Las autoridades estadounidenses jamás encontraron los
presuntos laboratorios móviles ni las armas de destrucción
masiva que supuestamente tenía Sadam, en lo que fue el
principal argumento que utilizó EEUU para invadir Irak
en marzo del 2003.
Drumheller, que se encuentra escribiendo un libro sobre sus
experiencias, dijo en entrevista con el "Post" que
sus advertencias sobre los problemas de credibilidad del informante
fueron en vano.
Más de un año después del discurso de Powell
y una investigación que abarcó a tres continentes,
la CIA admitió que "Curveball" era un farsante
que conducía un taxi y utilizó su conocimiento
de ingeniería química "para presentar un
cuenta fantástica pero plausible" sobre los laboratorios
móviles, dijo el "Post".
Según el diario, el informante, un residente de Bagdad
cuyo verdadero nombre jamás ha sido divulgado, se trasladó
a Alemania en el 2002, donde vivía como un "espía
importante".
"Curveball"
recibió asilo político de los alemanes a cambio
de un informe detallado, de primera mano, sobre el presunto
programa de armas de destrucción masiva de Sadam, indicó
el rotativo.
Sin embargo, un funcionario alemán expresó dudas
sobre la salud mental y la veracidad de la información
de "Curveball", a quien tachó de "mentiroso",
dijo Drumheller.
La agencia de inteligencia alemana BND pasó la información
a los estadounidenses, la cual a su vez generó más
de un centenar de informes de inteligencia sobre el programa
de Sadam Husein. EFE