El
Gobierno de EEUU ha lanzado una enérgica campaña
de defensa de ambos programas, que asegura que son herramientas
imprescindibles en la lucha contra el terrorismo.
Al frente de esa campaña se ha puesto el propio Bush,
quien hoy declaró a la prensa que la publicación
del mismo por parte de varios periódicos estadounidenses
fue "una vergüenza".
"Filtrar ese programa, y que un periódico lo publique,
causa un grave daño a EEUU", aseguró.
La filtración de la existencia del programa "hace
más difícil ganar esta guerra contra el terrorismo",
agregó el mandatario, quien insistió en que al
aprobar el plan "hicimos lo que debíamos".
El Gobierno busca siempre, aseguró, "proteger las
libertades constitucionales y, al mismo tiempo, descubrir qué
es lo que traman los terroristas".
El portavoz del Departamento del Tesoro, Tony Fratto, aseguró
hoy que el Gobierno ha informado a sus principales aliados de
la existencia de este programa, de que se mantendrá y
de que cuenta con todas las salvaguardas necesarias para garantizar
la intimidad.
Fratto explicó que EEUU se puso en contacto con sus aliados
a finales de la semana pasada después de que "The
New York Times" y otros diarios divulgaran la existencia
de dicho programa secreto.
"Nos hemos puesto en contacto con nuestros aliados en la
comunidad internacional para asegurarnos de que entienden nuestro
punto de vista y las salvaguardas aplicadas", insistió
Fratto, quien no quiso especificar con qué países
se había contactado.
Sí especificó que se trata de algunos más
que los que junto a EEUU componen el Grupo de los Siete, que
incluye también a Alemania, Canadá, Francia, Italia,
Japón y Reino Unido.
En relación a la reacción de los diferentes países
señaló que, "en términos generales,
lo comprendieron".
Ante la indicación de que el diario tenía previsto
publicar la existencia del programa, el Gobierno estadounidense
decidió informar de ello la semana pasada a los Comités
de Inteligencia de la Cámara de Representantes y del
Senado.
Por su parte, el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, subrayó
que los periódicos que publicaron la existencia del programa
deberían pensar si el derecho "del público
a saber, debiera estar por encima del derecho de alguien a vivir
y si se pone en peligro la seguridad de los estadounidenses".
El portavoz no quiso precisar si se presentará una demanda
contra esos periódicos e indicó que, por el momento,
se investigará si las publicaciones "violaron la
ley".
Snow insistió en que el programa es "legal"
y fue "efectivo" a la hora de detener a Riduan Isamuddin
Hambali, quien se cree que fue el cerebro de los atentados perpetrados
en 2002 en Bali (Indonesia).
Además, con él se ha hecho un seguimiento de algunos
de los implicados en los atentados de Londres del año
pasado, según Snow.
"Con esta eficacia demostrada, la pregunta es por qué
tomar la decisión periodística de que este programa
no debería ser efectivo exponiéndolo públicamente.
Eso es lo que tiene preocupado al presidente", dijo el
portavoz.
El programa, puesto en marcha poco después de los atentados
terroristas del 11 de septiembre de 2001, permite a diversas
agencias federales como la CIA y el FBI tener un acceso sin
restricciones a los archivos financieros de presuntos terroristas.
La información proviene de una empresa conocida por sus
siglas SWIFT ("Society for Worldwide Interbank Financial
Telecommunication"), con sede en Bélgica y que está
a cargo de casi todas las transacciones financieras internacionales.
Estados Unidos tiene acceso a la información de SWIFT,
almacenada en este país, mediante el uso de citaciones
judiciales.
Los millones de formularios que maneja a diario SWIFT, mediante
una red electrónica, incluyen datos como la identidad
del remitente y destinatario de las transacciones financieras,
la suma de las transacciones y los números de cuentas
bancarias. EFE