Alrededor
de 35 científicos, académicos y técnicos
de los cinco continentes se reunirán del 27 al 30 de
junio en la Universidad Dalhousie (Canadá) para poner
en marcha la "Red de Seguimiento Oceánico",
que marcará electrónicamente a miles de animales
marinos para seguir su movimiento en los océanos.
El proyecto es la ampliación de dos programas
pilotos puestos en marcha en Norteamérica que durante
los últimos años han seguido las migraciones de
varias especies marinas en las aguas del Pacífico colindantes
a Canadá y Estados Unidos.
El primero de estos dos programas, el POST ("Pacific
Ocean Shelf Tracking"), ha revelado la rutas que siguen
los jóvenes salmones que nacen en los ríos canadienses
y estadounidenses, y viajan al océano Pacífico
para vivir su vida adulta.
La información la proporcionan pequeños
transmisores, del tamaño de una almendra, que son instalados
en sus cuerpos.
Al mismo tiempo, los científicos han
depositado en el suelo oceánico una red de receptores
acústicos que reciben los datos enviados por los aparatos,
lo que permite conocer exactamente los movimientos de los peces.
La red POST actualmente cubre una extensión
de 1.750 kilómetros desde el estado de Oregón
hasta Alaska (ambos en EEUU) pasando por Columbia Británica
(Canadá).
El segundo programa, centralizado en California,
y en el que se basará la Red de Seguimiento Oceánico,
es el llamado TOPP ("Tagging of Pacific Pelagics"),
que se ha especializado en marcar electrónicamente a
grandes animales marinos.
En estos casos, la información de los
transmisores es recogida vía satélite cuando los
animales salen a la superficie.
TOPP ha seguido en el océano Pacífico
a miles de animales pertenecientes a 21 especies, incluidas
ballenas, atunes, elefantes marinos, tortugas y tiburones.
El profesor Ron O'Dor, el principal responsable
de la Red de Seguimiento Oceánico y organizador de la
conferencia, señaló a Efe que el proyecto permitirá
no sólo seguir a los animales, sino también analizar
la situación de los océanos, ya que los transmisores
y los receptores también acumularán informaciones
como la salinidad o la temperatura del agua.
"Los cambios de los océanos afectan
al clima y a la vida en todo el planeta, y sin saber las rutas
migratorias de los peces no se puede tener una política
adecuada de gestión de recursos, así que la red
controlará tanto el movimiento de los océanos
como el de los peces", afirmó O'Dor.
El
científico pone el ejemplo del colapso de la pesca del
bacalao en la costa atlántica como una muestra de las
consecuencias para la gestión de recursos cuando no se
cuenta con información apropiada.
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"El
mismo bacalao estaba siendo pescado a un lado y otro del
océano, lo que provocó la sobreexplotación",
afirmó O'Dor.
Mike
Stokesbury, uno de los científicos de la Universidad
de Dalhousie que participan en la preparación de
la Red de Seguimiento Oceánico, explicó
a Efe que se colocarán en el suelo marino receptores
separados por un kilómetro.
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La
instalación de cerca de 2.000 de estos aparatos, combinados
con los microchips insertados en salmones y otros peces del
Pacífico, ha permitido saber a los científicos
que el esturión de la costa oeste de Estados Unidos -una
especie en peligro de extinción- emigra a Canadá
durante parte de su existencia.
"No teníamos ni idea de esta migración",
afirmó Stokesbury. Descubrimientos como éste son
lo que los científicos esperan con la Red de Seguimiento
Oceánico.
Durante
la reunión de Halifax, los científicos propondrán
una red de conexiones en 14 zonas de los océanos Artico,
Antártico, Indico, Atlántico y Pacífico,
así como del Mar Mediterráneo. EFE